FP y el relevo generacional

JULEN ELGETAPresidente de Hetel

Los últimos datos registrados sobre la edad de las personas que trabajan en nuestras empresas reflejan que la denominada fuerza laboral de jóvenes menores de 35 años es del 21% y la tendencia es que disminuya. Es decir, casi el 80% de las personas trabajadoras tienen más de 35 años y ese porcentaje va en aumento, de forma que las plantillas de nuestro tejido industrial están envejeciendo y parece que no hay forma de evitarlo a tenor de la -ya incorrectamente denominada- pirámide demográfica. Con esta situación, a las empresas no les queda otra que saber gestionar eficazmente la edad de sus personas si quieren, de alguna forma, mitigar la posible pérdida de competitividad ante una planificación de la gestión de la empresa que probablemente no incluya la variable de la edad de sus trabajadores/as.

En este sentido, todos tenemos que hacer un esfuerzo adicional para convencer e ilusionar a nuestros jóvenes y que desde la FP puedan llevar a las empresas la frescura, el talento y el compromiso necesario para asumir un relevo generacional no asegurado y que, por ende, convierte en capital que la cualificación de las y los jóvenes lleve consigo un plus para ayudar a mantener el pulso y la competitividad de las empresas. No basta con una formación más o menos estándar en un momento donde prima la alta cualificación. Desde los centros de FP está bien identificar primero y desarrollar después en los jóvenes las competencias que van a ser clave para su desempeño profesional pero conviene, además, plantearnos algunas cuestiones adicionales si queremos que esas competencias tengan acomodo real en la metamorfosis de las empresas.

1.- En las pymes ¿se trabaja en equipo, se permite el autoaprendizaje, se tolera el aprendizaje desde el error, se fomenta la creatividad? Porque, obviamente, los conocimientos, si no se aplican, se olvidan, pero las competencias, sin duda, también tienen fecha de caducidad si permanecen en el armario. Este aire fresco que las y los jóvenes titulados llevan consigo en forma de competencias -se está llevando un cambio metodológico en la FP digno de ser remarcado- debe tener una clara oportunidad para poder demostrar su verdadera fuerza tractora.

2.- El plan de gestión de la edad en las empresas (si lo hubiera) debería incorporar los dos sentidos para el flujo del conocimiento, la transferencia del saber hacer desde las personas más veteranas hacia las más jóvenes pero también la posibilidad de poder trasladar, desde los más jóvenes hacia esas personas más veteranas, ciertas herramientas y dinámicas -aprendidas y desarrolladas en los centros de FP- que permitiesen poner en marcha en la empresa otras formas de intentar, de afrontar, de acometer. Se trataría en definitiva de rejuvenecer ciertas formas de hacer. A medida que las empresas se digitalizan, se automatizan y van siendo más inteligentes, hay determinados valores y competencias que probablemente suben a otro estadio de relevancia, que se convierten en imprescindibles y que tienen que ser visionados con enfoques diferentes a los actuales. El autoaprendizaje, por ejemplo, encuentra otro valor si lo comparamos con el que tenía hace unos años. Hoy en día los nuevos conceptos deben ser asimilados rápidamente por las personas y aplicados al momento y de una forma adecuada. Para ello, resulta clave que las personas encuentren de forma autodidacta herramientas y recursos que les permitan conocer los nuevos paradigmas, los nuevos escenarios y su rol en todos ellos y sepan trasladarlo a su puesto de trabajo y su entorno con el objetivo de avanzar hacia una mejora global.

Esta responsabilidad solicitada a la nueva generación, sin duda muy bien formada y con muchos programas para interactuar con la empresa antes aún de finalizar su recorrido formativo, enriqueciendo su conocimiento, aplicación y visión global, deberá estar equilibrada por la respuesta salarial de las empresas. En definitiva, un problema de envejecimiento de las plantillas de las empresas que abarca y que toca su productividad, los relevos apremiantes, la transmisión del saber hacer y de los conocimientos, la irrupción de nuevas competencias… Vaya reto para las empresas; vaya reto para los centros de FP; vaya reto para el país.

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