Para quitarse el sombrero

¡Sigan, Sigan!

Llegar a 500 partidos con la Real es un hecho extraordinario. Si se logra con victoria y gol, se acaban los halagos

Juanma Velasco
JUANMA VELASCO

Déjenme que les diga que el modelo de la Real es una bendición. Todos los años salen de Zubieta un puñado de jugadores que destacan, que ilusionan. Debutan en el primer equipo y, ante ellos, se abre un horizonte lleno de fútbol y aspiraciones en Primera División. Felizmente, este es un club en el que llegan muchos y algunos se quedan. Pero una cosa es llegar y quedarse y otra permanecer durante años y años a un nivel de juego alto y con un comportamiento ejemplar. Para quitarse el sombrero.

Porque la trayectoria de Xabi Prieto en la Real ha sido modélica dentro y fuera del campo. Ha sido y es un ejemplo para todos esos chavales que llegan a la cantera de Zubieta y para los miles y miles que juguetean en el patio del colegio o en las calles.

El capitán de la Real llegó ayer a los 500 partidos con la elástica txuri-urdin. Lo hizo a lo grande, cumpliendo con un guion que nunca hubiera soñado. El equipo ganó, dio un repaso al contrario (sobre todo en la primera parte) y el donostiarra tuvo la suerte de marcar un gol.

Si el estadio se puso de pie y le ovacionó a lo grande en el minuto 10, siguiendo la iniciativa impulsada en las redes sociales por un grupo de aficionados, el sonido fue atronador 24 minutos después. Prieto reventaba dentro del área un balón que había despejado de mala manera el central Semedo. Gol y nueva ovación para el diez realista.

El de ayer fue un partido especial para Prieto... y para toda la parroquia realista. Era el comienzo de una nueva temporada en Anoeta, que se espera ilusionante por la armonía que sigue tocando el equipo de Eusebio desde la temporada pasada. Y también por la esperada competición europea.

Dice Platón que «el comienzo es la parte más importante de la obra». Si es así, la Real está cumpliendo los deberes a la perfección y, con estas dos victorias, está respondiendo a la ilusión que ha generado entre los aficionados.

Xabi Prieto también tuvo un comienzo. Corría el 8 de octubre de 2003. El donostiarra se vistió por primera vez la camiseta del primer equipo en un partido de Copa ante el Oviedo, en el Carlos Tartiere. Raynald Denoueix le dio esa primera oportunidad que, vista la trayectoria del capitán de la Real, ha sabido aprovechar hasta el partido 500.

A Prieto le quedan por dar muchas alegrías a los aficionados realistas. Ya forma parte del club selecto de los 500 junto a Arconada, Gorriz, Zamora y Larrañaga. Por eso, hay que quitarse el sombrero.

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