Ya están aquí los productos a base de bacterias

El árbol de la ciencia

A Dios le debían encantar los escarabajos pues había creado 400.000 especies de este insecto y solo un ser humano

Ya están aquí los productos a base de bacterias
Gurutz Linazasoro
GURUTZ LINAZASORO

El biólogo ateo JBS Haldane dijo al obispo de Canterbury que a Dios le debían encantar los escarabajos pues había creado 400.000 especies de este insecto y solo un ser humano. Quería reflejar el éxito del escarabajo en el contexto de la evolución. Sin embargo, el auténtico paradigma del éxito evolutivo son las bacterias. Están aquí desde hace 3.700 millones de años, abundan por doquier, se adaptan a las condiciones más extremas y no hay manera de aniquilarlas, en especial cuando crean resistencias. Las bacterias intestinales superan en número a las células del organismo y expresan millones de genes. Estos inquilinos han coevolucionado con nuestra fisiología durante millones de años, pasando de generación a generación. Estamos íntimamente conectados. Se organizan y crean relaciones complejas para realizar funciones que de modo individual no pueden ejecutar. Algunos científicos las denominan el cuarto cerebro.

Ya han desembarcado los primeros productos a base de bacterias. Lo anunciamos hace tres años. Sus indicaciones son variopintas: acné, hipertensión, rinitis alérgica, asma, migraña, diabetes, hipercolesterolinemia, etc. Han llegado al mercado tan pronto porque no necesitan superar normas regulatorias estrictas por ser empleados como cosméticos o suplementos alimenticios. Es chocante que los controles sean tan laxos cuando los defensores de estos productos argumentan que la composición de la flora bacteriana es vital para la salud y su desequilibrio causa todos los males del universo. Para ellos todo se cura manteniendo una flora sana, a base de bacterias saludables y libre de microbios patógenos. La composición de la flora bacteriana intestinal varía en pocos días si se modifica la dieta y es diferente en personas sanas y en individuos antes y después de contraer una enfermedad. Se ignora si estos hallazgos son una mera asociación o una relación causal.

Hasta saberlo, todo es especulativo. No obstante, nos bombardearán con datos de dudoso valor científico. Hay un billón de dólares invertidos y no tardaremos en familiarizarnos con Mother Dirt, Slimbiome o Microbiome Therapeutics. Varias son filiales de grandes farmacéuticas que huelen el negocio (nunca mejor dicho). Hay unos 70 productos desarrollados compitiendo en una carrera frenética por ser el primero. Desde sprays que prometen controlar la hipertensión, la alergia o el dolor de cabeza hasta suplementos nutricionales que aseguran reducir el colesterol, el azúcar y el peso. Así lo atestiguan personas que los han probado, algunas de ellas influyentes blogueros y blogueras de «reconocido prestigio». Pura propaganda.

Sea cauto y no se fíe de los anuncios hasta que se aplique el rigor del método científico. ¿Por qué no lo hacen? Básicamente porque les va bien así y no quieren arriesgarse a que la ciencia no avale sus pretensiones. De hecho, sorprende que el spray que cura el acné también controle la tensión arterial o la migraña. Claro que todo es posible. Viagra nació para combatir la hipertensión y ya ven.

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