preguntas incorrectas

Es necesario plantear algunas preguntas y recordar algunas cosas para que el dogmatismo, la autoalabanza, el pensamiento único y hegemónico no terminen aplastándonos a todos

preguntas incorrectas
JOSEBA ARREGI

Podría ser un título redundante, pues en una sociedad enamorada de sí misma, oasis de estabilidad política en un entorno tormentoso, paraíso de bienestar y modelo de pactismo y diálogo cualquier pregunta supone abrir fisuras en el paraíso, desestabilizar el oasis, abrir una grieta de luz lejana en la atmósfera invadida por el incienso de las alabanzas propias y de las ajenas.

Redundante o no, es necesario, sin embargo, plantear algunas preguntas y recordar algunas cosas para que el dogmatismo, la autoalabanza, el pensamiento único y hegemónico no terminen aplastándonos a todos bajo su enorme peso. Convendrá comenzar recordando que los titulares del Concierto son las diputaciones y no el Gobierno Vasco y recordar que en la recuperación del Concierto tras Constitución y Estatuto estuvieron presentes hombres como Emilio Guevara, José María Macua y Xabier Aizarna. Convendrá recordar que el llamado Concierto nace con una ley preparada y llevada a las Cortes para su aprobación por Cánovas del Castillo cuyo fin era el de integrar a las provincias vascongadas, cuyos fueros habían sido cancelados por el mismo Cánovas, en el Concierto económico español, definiendo una especificidad fiscal en sustitución de los anulados fueros.

Es cierto que la Constitución, según reza su disposición adicional primera, ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales. La actualización general de ese régimen foral se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y de los estatutos de autonomía. Primera consecuencia: los derechos históricos están constitucionalizados y solo tienen significado político y jurídico dentro de la Constitución, por lo que no pueden contravenir sus principios y criterios rectores. Segunda: su actualización es posible, en su caso, en el marco de la Constitución y de los estatutos de autonomía. En ningún caso fuera de ellos. Imposible una actualización de los derechos históricos fuera de la lógica y del sistema de la Constitución española. Tercera: es en el marco del Estatuto de Gernika en el que se actualizan los derechos históricos en la forma del Concierto.

La Constitución no habla de Concierto, menos de Cupo. ¿Es posible respetar la adicional primera, su actualización en el Estatuto vasco como Concierto y estar en desacuerdo con el Cupo? ¿O es que del respeto a la Constitución y el Estatuto -no hay uno sin otra- deriva necesariamente la cantidad exacta actual? ¿Ningún otro cálculo es posible en el respeto debido a la Constitución? Difícil decir sí. Durante mucho tiempo políticos y académicos han reclamado solo una cosa: transparencia democrática en la definición de los parámetros técnicos que conducen a la fijación del Cupo anual. ¿Es una petición inconstitucional? ¿O no será que la democracia constitucional exige, en su lógica, esa transparencia? Esa transparencia brilla por su ausencia, con lo cual estaríamos diciendo que el Cupo actual poco tiene que ver con la lógica democrática de la Constitución española. Argumentos que se esgrimen en defensa del Concierto-Cupo: no es un privilegio, sino asunción unilateral de riesgo; cumple con la solidaridad; ancla a Euskadi en el sistema constitucional español. Argumentos en contra: el riesgo unilateral es teórico, pues nunca se ha materializado, mientras que la sobrefinanciación está constatada sin que la misma pueda ser explicada por una mayor presión fiscal. En palabras del consejero Azpiazu: La presión tributaria «no es mayor que en el resto de España», y «es menor que en Europa», por lo que «se podría pensar que hay una vía para hacer algo».

Afirmar que Euskadi es solidaria porque aporta al Fondo de Compensación interterritorial es una broma. La solidaridad se ejerce en España por los fondos establecidos en la LOFCA. Como Euskadi, y Navarra, no participan en la LOFCA, no aportan nada a la solidaridad. Ni un céntimo. Uno de los primeros diputados de Hacienda decía que el Concierto debía ser administrado con prudencia, que se podía hacer política industrial actuando sobre la morosidad, que era imprudente dar el paso al Boletín oficial. Pero hoy estamos en el Boletín oficial, y lo que es peor, nuestros medios están diariamente llenos de bravuconadas al estilo de «somos los mejores en», «estamos por encima de la media en», «somos pioneros en», «gastamos más que nadie en educación, en sanidad, en dependencia…», y nos enorgullecemos de haber conseguido que las tres estaciones del AVE sean soterradas, mientras Extremadura no cuenta ni con un kilómetro de red ferroviaria electrificada. Es cuestión de sentido común y no de nacionalismo español.

Si pudiéramos diferenciar entre patriotismo y nacionalismo, el patriotismo vasco debiera estar preocupado. Si estamos sobrefinanciados, si además vamos envejeciendo sin solución a la vista, si corremos el peligro de ahogarnos en tanto incienso, propio y ajeno, si creemos que podemos comprar todo -talento, capacidad de emprender, investigación- en lugar de producirlo, si sigue existiendo la desconexión entre universidad y tejido productivo, si los institutos tecnológicos se financian casi exclusivamente con dinero público, si la universidad tiene elementos de excelencia, pero la media es mediocre, será difícil que surja entre nosotros una verdadera cultura de creatividad y de innovación, y debiéramos preocuparnos muy en serio por nuestro futuro. Pro libertate patria gens libera state: el patriotismo requiere pensamiento crítico, no pensamiento único. Algunos ciudadanos vascos quisieran ser ciudadanos constitucionales en plenitud, no ciudadanos «adicionales».

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