Plátanos transgénicos

Uganda ha desarrollado una fruta resistentea la devastadora bacteria BBW

FÉLIX ARES

Los plátanos son una parte esencial en la dieta de los ugandeses. El 70% de la población come plátanos todos los días. Pero recientemente la producción de esta fruta ha caído alarmantemente debido a la infección con la bacteria BBW. Tanto que se ha convertido en un grave problema para Uganda, que lo ha abordado de una forma muy sensata: hacer que los científicos busquen una solución.

La reproducción sexual tiene la ventaja de que al mezclar de forma aleatoria las características de la planta padre con la de la madre, cada hijo es diferente y resiste distintas enfermedades. Por eso, cuando una bacteria ataca a plantas con reproducción sexual normalmente afecta tan solo a una parte y hay otras muchas que son inmunes a ella.

Pero los plátanos no tienen reproducción sexual. O mejor dicho, los plátanos actuales tienen muy poca reproducción sexual. Su reproducción sexual se manifiesta en que los frutos tienen semilla. Muy pocos plátanos actuales la tienen. Un estudio en Uganda, demostró que cada catorce toneladas de plátanos se conseguía una semilla. El resultado de esta ausencia de semillas es que la mayor parte de los plátanos tienen un información genética idéntica y, por lo tanto, si una bacteria ataca a uno ataca a todos los plátanos. Y ese es el problema actual de Uganda. La poca variedad genética hace que la lucha contra la bacteria BBW sea extremadamente difícil. La solución que encontró Uganda fue hablar con sus científicos y ellos han desarrollado mediante técnicas de ingeniería genética un plátano transgénico que resiste a dicha bacteria. El laboratorio que lo ha creado, Agro-Genetic Technologies, Inc, es cien por ciento ugandés y no tiene nada que vez con ninguna multinacional. En el laboratorio, mediante técnicas de cultivos tisulares han conseguido fabricar para ofertar a los agricultores plantitas que permiten que crezcan plátanos resistentes a la bacteria. La técnica de cultivos tisulares consiste en que la planta se desarrolla a partir de una célula sin necesidad de que haya una semilla. Es decir, eliminan la necesidad de la sexualidad. Eso sí, para conseguir variedad genética hay que hacer intervenciones genéticas en laboratorio.

La ciencia está hecha, la pega con la que se encuentran ahora es que los cultivos deben ser aprobados por el parlamento y las ONG occidentales anti-transgénicos, como era de prever, pues jamás se atienen a razones, están en contra y están haciendo campañas tremendas de desinformación.

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