Petronor: energía, movilidad, vocación y decisión

EMILIANO LÓPEZ ATXURRA, PRESIDENTE DE PETRONOR

La entrada en el siglo XXI ha sido intensa tanto en términos sociales, económicos, tecnológicos como geopolíticos. No hemos llegado a la catarsis de los comienzos del siglo pasado, pero sí nos está situando en el camino de una revolución mucho más profunda en todos los órdenes y en la reconsideración del mundo que se construyó hace 100 años. El mundo de ayer ya no es el mundo del presente y mucho menos del mundo del mañana. Esto nos obliga a no quedarnos quietos, a mirar el futuro con una mentalidad diferente, a tener tanto las luces largas bien puestas como el volante firme, para poder así recorrer la nueva ruta, kilómetro a kilómetro, con decisión.

Se nos abren nuevas áreas, desde el Big Data hasta la Industria 4.0, pasando por la imperiosa necesidad de reinventar la organización de las empresas para adaptarse a un mercado cada vez más complejo y asentado en parámetros ‘glocales’. Pero, con todo, hay dos áreas concretas, como la energía y la movilidad, que además de ser parte sustancial del entramado tecno industrial del País Vasco, son propias y específicas de Petronor.

La energía y la movilidad son una constante en el proceso de urbanización de la sociedad, y su desarrollo ha ido creando permanentemente oportunidades de mercado cimentadas en la tecnología y los procesos de industrialización consiguientes. Estas profundas transformaciones tecnológicas, ya en marcha, y las que se vislumbran en un futuro inmediato, no solo nos abren un nuevo paradigma en la visión de la energía y la movilidad, sino que nos sitúan ante un nuevo escenario tanto en términos de mercado como de política energética. Este nuevo escenario afecta a Petronor como actor energético e industrial relevante. Y le obliga a visionar el futuro con los pies en el suelo pero con la decisión de la evolución de su negocio. Como ha dicho reiteradamente el presidente de Repsol, Antonio Brufau, somos una compañía multienergética con vocación de liderazgo en los campos de la energía y de la movilidad.

Así como en estos ‘primeros’ 50 años (1968-2018) Petronor ha sabido adaptar su actividad a las demandas del mercado y a las exigencias de las políticas medioambientales, le corresponde también ahora tanto adecuarse a un mercado que está evolucionando muy profundamente como proseguir con la vocación de ser un actor energético relevante. Para ello, Petronor tiene, tenemos, una ventaja competitiva significativa: somos una empresa acostumbrada a trabajar en el libre mercado. La evolución tecnológica en la movilidad, las nuevas tecnologías digitales, la suma de la electrónica de potencia con las capacidades de almacenamiento… nos da una perspectiva de futuro interesante para ser actores urbanos significativos. Hemos decidido ser proactivos y no pasivos.

Proactivos para ir evolucionando industrialmente, conforme evoluciona el mercado de la energía y la movilidad. Poniendo en valor nuestra fortaleza industrial e integrando conocimientos tecnológicos e industriales en el ámbito de la generación distribuida, la movilidad sostenible y la eficiencia energética. Solo desde esta decisión se entiende nuestra apuesta por las capacidades tecnológicas del País Vasco. Hacer es, siempre ha sido, nuestra seña de identidad. Y trabajar con rigor y discretamente nuestra vocación.

Si nuestro país quiere ser una región europea de primer orden en cuanto a disponer de un sistema energético sostenible, eficiente y plenamente, inserto en las estrategias sobre la transición energética apuntadas por la Comisión Europea, tiene en Petronor un actor relevante con vocación y decisión.

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