Palabra de vasco

AMAYA FERNÁNDEZSecretaria General del PP del País Vasco

Entre los once principios de la propaganda esbozados por Joseph Goebbels uno tiene que ver con lo que está sucediendo en Euskadi en los últimos días. Según su principio de orquestación, la propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas que se repitan de forma incansable y sean lanzadas a la opinión pública desde distintas perspectivas. Sin fisuras ni dudas. Sin que importe su veracidad. En síntesis: una mentira repetida mil veces puede convertirse en verdad. Puede, a menos que esa falsedad sea rebatida desde la base, con argumentos capaces de exponer las fisuras de discursos que no se ajustan a la realidad. El PNV presenta al PP vasco como enemigo de los intereses de la ciudadanía y le insta a explicar por qué tres partidas pactadas por el nacionalismo en Madrid finalmente no llegarán a Euskadi. Recojo el guante.

El PNV ha desplegado toda su artillería pública y mediática para tratar de responsabilizar al PP vasco de las incongruencias del nacionalismo vasco. Lo hace exponiendo que tres partidas contempladas en el pacto por el cual el PNV apoyó los Presupuestos del Estado no llegarán finalmente a Euskadi después de que el propio PNV hiciera trizas su propio acuerdo y se aliara con formaciones que no sólo se opusieron a los 70 millones de inversiones para Euskadi pactados por los peneuvistas, sino también a los 470 millones de inversiones incluidos en las Cuentas a propuesta del PP vasco.

Los argumentos están siendo activados por un PNV que no sólo descuida los intereses de los vascos en detrimento de sus urgencias ideológicas, sino que hace de la verdad a medias un modo de hacer política peligroso. El mismo PNV que trata de enfrentar al PP vasco con la sociedad fue el que dio su «palabra de vasco» para prometer que votaría 'no' a los Presupuestos si el 155 seguía vigente en Cataluña. O lo que es lo mismo, con el único objetivo de solidarizarse con el independentismo catalán, manifestó su plena disposición a oponerse a que 470 millones propuestos para Euskadi por el PP vasco mejoraran la vida de los vascos y creasen 7.000 empleos.

El PP vasco trabajó para que el PNV cayese en la cuenta de la nula conveniencia de obviar los intereses de la ciudadanía pensando en otra comunidad autónoma. Y con el objetivo de mostrar que su apoyo a los Presupuestos iba a suponer algo más que lo ya propuesto por el PP vasco, condicionó su 'sí' a las Cuentas a incluir otros 70 millones, vinculados, en gran medida, a órganos competencia del Gobierno vasco. Se alcanzó un acuerdo. Un acuerdo presupuestario que nunca es un «tú me das dinero y yo te voto», sino un pacto de estabilidad que garantice la ejecución de esas Cuentas.

La propuesta de inversiones del nacionalismo no era ni es la del PP vasco, cuyo trabajo se circunscribe a garantizar en Madrid que esa propuesta salga adelante. Cumplimos. El PNV coloca en la mochila 'popular' sus dificultades para pensar en los vascos como podría haber acusado a PSE o a Elkarrekin Podemos de castigar a la ciudadanía por haber dicho 'no' a unos Presupuestos con más de 500 millones de inversiones para Euskadi. Pero en definitiva es y será responsabilidad del PNV garantizar que su proyecto de inversiones salga adelante. Por todo ello, hoy el nacionalismo vasco no sólo debe explicar por qué ha decidido romper con un partido que defiende a Euskadi y con un presidente del Gobierno que, en palabras de Ortuzar, ha sido «el mejor interlocutor» para los intereses de los vascos. También debe explicar por qué ha puesto en manos del PSOE la ejecución de unas Cuentas en las que Pedro Sánchez no cree; y por qué lo ha hecho mientras pacta en Madrid con partidos que han dicho y dicen 'no' a unos Presupuestos que generarán aquí 7.000 puestos de trabajo.

Lo tendrá que explicar a los vascos y a los colectivos o entidades que, de buena fe, acudieron y acuden a Sabin Etxea esperando que el PNV sea altavoz de sus necesidades en Madrid y vehículo para canalizar inversiones que les ayuden a desarrollarse.

Entretanto, y por haber sido la formación que sí cumple sus compromisos -en Vitoria y en Madrid-, insto a esos colectivos o entidades a tocar la puerta del PP en Euskadi, que sí está en disposición de dar su palabra de vasco.

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