Un pacto contra la violencia machista

ISABEL SALUDCoordinadora de Ezker Anitza-IU y diputada en la Comisión de Igualdad del Congreso

Hemos tenido que esperar 13 años, tras la ley de Violencia de Género de 2004 que dejó tantas cosas fuera, para que se decida abordar un Pacto de Estado contra la violencia machista. Por eso es inadmisible que se desaproveche esta oportunidad poniendo parches y excluyendo, otra vez, la mayoría de las reivindicaciones de las Organizaciones de Mujeres y el Movimiento Feminista. El Partido Socialista y el Partido Popular, con el apoyo incondicional de Ciudadanos, se han propuesto que este pacto sea tan solo una puesta en escena para su mayor gloria. Así, el pacto que se ha aprobado no tiene las medidas, ni los compromisos, ni los presupuestos, ni las garantías de implementación necesarias para hacer frente a todas las violencias machistas, ya sean físicas, económicas, psicológicas, sexuales o sociales.

Desde Ezker Anitza-Izquierda Unida hemos defendido que el acuerdo de Estado tenía que contar con una visión integral de la violencia machista. La primera cuestión a abordar debió ser ir más allá de la violencia que se da en el ámbito de las relaciones de pareja o expareja para abarcar todos los ámbitos de la vida de las mujeres; la violencia machista contra las mujeres también se ejerce en el trabajo, en la educación, en la pobreza, en el reparto de tareas domésticas, desde las instituciones, en la sociedad, en la familia… La segunda cuestión era promover políticas de prevención, sensibilización y detección, que partieran del origen estructural de la violencia y que fueran capaces de detectar las diferentes formas de expresión de la violencia machista.

La tercera era tratar el terrorismo machista como un problema público que nos interpela a toda la sociedad. Si negamos que éste es un problema del conjunto de la sociedad, lo limitamos solo a delitos cometidos en el ámbito doméstico y, de forma residual, a delitos sexuales cometidos en el ámbito también público y delitos transnacionales ligados a las mafias que tienen por objeto la Trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. Con ello, estamos hacemos un flaco favor a la lucha contra la violencia machista.

Además, desde Ezker Anitza creemos que era necesario calendarizar las medidas propuestas para evitar que el pacto se quedara en una foto, estableciendo para ello una fecha plausible de cumplimiento y otra máxima en la que debiera estar implementada. Es cuanto menos sospechosa la voluntad del resto de grupos, que realicen una relación desestructurada de propuestas y en las que sólo se indique que el pacto se desarrollará en los próximos 5 años. Las reticencias sobre la voluntad del PP, PSOE y C’s no son infundadas. Han tenido mucho interés en incluir medidas que ya están recogidas en anteriores leyes, que no están siendo aplicadas, para aumentar el listado de propuesta con el fin de que el pacto tenga la imagen de un acuerdo completo.

Las organizaciones políticas de la foto han considerado que con 200 millones de euros al año durante cinco es suficiente para combatir la negación de derechos humanos que supone el terrorismo machista, pero lo cierto es que no es suficiente, ni proporcional a la magnitud del tema que pretende abordar el pacto. Para que se hagan una idea, el pacto es un 9,1% de la inversión militar en armamento de este año o el 8,6% de los 2.329,8 millones de euros que vamos a destinar a construir el AVE. No debemos olvidar que el PP ha recortado las partidas para combatir la violencia machista. La última vez en los Presupuestos de hace unos meses, aprobados con el inestimable apoyo del PNV. Las Organizaciones de Mujeres y el Movimiento Feminista vienen exigiendo desde hace más de una década un pacto que enfrente el terrorismo machista; el 7 de noviembre de 2015, con la exitosa manifestación estatal contra las violencias machistas, estas demandas fueron asumidas por el conjunto de la sociedad. Aun así, esto no ha tenido reflejo en el pacto, donde las asociaciones feministas no han tenido el papel protagonista que les correspondía. Hoy, el conjunto de la sociedad y las fuerzas del cambio, exigimos al PSOE, PP y C’s que dejen al lado sus intereses partidistas y se involucren en un pacto que nos permita afrontar esta tremenda vulneración de los Derechos Humanos.

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