oPORTUNIDAD

La progresiva superación de la crisis económica está proyectando sobre Gipuzkoa una modificación de los flujos migratorios. El territorio recupera el resultado del balance que se registraba hace nueve años y fueron 3.587 las personas que se marcharon durante el año pasado, lo que representa la cifra más baja contabilizada a lo largo de la última década. La tendencia actual dibuja un panorama en el que cada vez más extranjeros ven en Gipuzkoa un lugar atractivo para establecerse, mientras las personas que residen en el territorio cada vez encuentran menos motivos para tomar la decisión de marcharse. En paralelo a esta evolución, la cifra de residentes guipuzcoanos alcanza su mayor registro durante los últimos veinte años, ya que en 2016 se censaron 709.209 personas, con un claro aumento respecto a la cuantía registrada en 2015, cuando se contabilizaron 707.892 ciudadanos. La mejora de las condiciones económicas es un factor determinante para favorecer un clima en el que el flujo migratorio pueda alcanzar un balance positivo entre personas que deciden asentarse en Gipuzkoa y las que optan por marcharse. Un factor que, en ausencia de un índice de natalidad al alza, se convierte en una oportunidad para procurar un proceso de relevo poblacional que el territorio necesitará afianzar en los próximos años.

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