La muerte de Blesa

DV

El hallazgo del cuerpo del expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, de 69 años, en una finca de Córdoba que frecuentaba para cazar provocó ayer una notable conmoción. Una investigación determinará si su muerte se debió a un fortuito accidente de caza o a un suicidio, y lo lógico es que este informe finalice cuanto antes para zanjar cualquiera elucubración y determinar si el financiero fue víctima de un incidente fatal o fruto de una decisión tan propia como irreversible. Blesa -en su día hombre de confianza del Gobierno de Aznar- se encontraba a la espera de una decisión del Tribunal Supremo en relación con la sentencia por el caso de las 'tarjetas black' por el que había sido condenado a seis años de prisión.

Su enjuiciamiento le convirtió en uno de los símbolos de una época de excesos e irregularidades cultivadas al calor del poder y del dinero en el sistema bancario español. Pero más allá del reproche penal y de la crítica pública que pesaban sobre Blesa, la reacción del concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Valencia, Giuseppe Grezzi, de Compromís -mofándose del fallecido al comparar su muerte con las películas 'La caza' de Saura y 'La escopeta nacional' de Berlanga- constituye un gesto impropio de pésimo gusto que incide en la inquietante depauperación de la actividad política y partidaria.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos