La mosca en la copa

Big Bang

Un insecto hembra en un vaso de vino arruina su sabor

Félix Ares
FÉLIX ARES

En el trabajo científico es fundamental el que los artículos sean revisados por «pares». Se trata de un filtro para evitar que se publiquen cosas flagrantemente erróneas. Recientemente ha surgido la idea de publicar los «borradores» de la investigación para que otros los puedan criticar, antes de someterlos a la revista con árbitros, para corregir los errores en una fase temprana. Una de las revistas que publica artículos todavía en desarrollo es ‘bioRxiv’. El 20 de octubre publicó un trabajo firmado por Paul Becher y colaboradores de la Universidad de Upsala, Suecia, cuyo título era «el olor de la mosca».

La mosca a la que se referían era la «mosca del vinagre» («D. melanogaster»). El estudio trata de las feromonas que emiten las hembras de esa especie para atraer sexualmente a los machos. Las feromonas se huelen, pero en el experimento que vamos a contar se saborean. No olvidemos que en el ser humano sabor y olor están muy unidos.

Varios voluntarios tenían que identificar algún sabor extraño en copas de distintos vinos, blancos y tintos. El vino era servido en copas, y, a veces, contenía una mosca hembra, otras veces una mosca macho, otras veces había contenido una mosca y la habían retirado en unos segundos pero el «bebedor» no lo sabía. Su trabajo -el del bebedor- era identificar cuando notaban un sabor y un olor desagradables.

El resultado es curiosísimo. Cuando en la copa había, o había habido y habían retirado, una mosca hembra, el vino sabía mal a los participantes. Cuando no había, ni había habido, mosca les sabía bien. Y lo más curioso es que cuando había o había tenido una mosca macho, también sabía bien. La feromona de la que trataba el estudio era la llamada Z4-11Al, que tal como ya he dicho solo la emiten las hembras.

Se supone que el efecto de las feromonas tan solo debe afectar a otros animales de su especie, pero en este caso los humanos también somos capaces de detectarlo, aunque en vez de atraernos sexualmente nos resulta un sabor amargo. (¿Se imaginan que una mosca les atrajera sexualmente?).

Las cantidades de feromona para que nos afecte son tan minúsculas que si se mete la mosca en la copa y se saca inmediatamente somos capaces de detectar el sabor amargo. Y es más, incluso si se lava la copa, es muy probable que sigamos detectando el mal sabor.

Lo que no dice el artículo es cómo distingo si la mosca es macho, para retirarla y beber el vino, o si es hembra en cuyo caso hay que tirar el vino y lavar varias veces la copa.

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