Lehendakari, el cálculo está hecho

Qué cálculo? El de generalizar el sistema foral de Concierto a las demás comunidades, implantando para todas un sistema de financiación idéntico al vasco y navarro

DIEGO CARCEDO

Qué cálculo? El de generalizar el sistema foral de Concierto a las demás comunidades, implantando para todas un sistema de financiación idéntico al vasco y navarro. Hace ya años que el catedrático de la UPV Ignacio Zubiri realizó un estudio sobre los efectos que tendría esta generalización (‘Los sistemas forales: características, resultados y su posible generalización’, 2007) y sus conclusiones fueron tajantes. La generalización es inviable.

Aún así, o precisamente por ello, es sumamente interesante el contenido de este estudio para entender la sinrazón económica del actual Cupo vasco. Zubiri efectuó la simulación de una generalización del sistema «manteniendo unos criterios de aportación al Estado (las reglas de determinación del Cupo) exactamente iguales a las que tienen actualmente» el País Vasco y Navarra. Repito: se generalizó lo existente tal cual era, con las reglas vigentes de fijación del Cupo, suponiendo simplemente que se iban a aplicar a todas y cada una de las comunidades.

Resultado: por un lado, la orgía de la financiación autonómica. Esta aumentaría (con datos de 2002) en casi 25 millardos de euros, equivalentes a un aumento del 32,5% de los recursos destinados a la financiación autonómica. Con datos más próximos serían 100 millardos (Ministerio de Economía). Habría comunidades que mejorarían de manera espectacular su financiación: Madrid, casi un 100% al obtener 2.000 euros más por habitante y año; Cataluña, un 70%; Baleares, el 140%. Solo algunas, como Extremadura (por su bajo nivel de riqueza) o Canarias (por perder la compensación por insularidad) perderían claramente.

Pero, claro, estas ganancias generalizadas tendrían su contrapartida: la quiebra del Estado. Las aportaciones que éste recibiría de las comunidades autónomas vía Cupos no llegarían a cubrir su presupuesto de competencias no transferidas, a no ser que aumentase la presión fiscal en algo así como un 3,6% del PIB o el Estado redujese su presupuesto en 25 (hoy 100) millardos. Es algo sumamente lógico: si, a pesar de que los Cupos vasco y navarro están mal calculados con una sobrefinanciación implícita muy alta, los generalizamos a todas las comunidades, sencillamente el resultado es la quiebra del conjunto. La suma de las partes es de más de 100. El sistema puede soportar el privilegio de una parte del conjunto (el País Vasco y Navarra, quizá de alguna comunidad autónoma más si es pequeña), pero no puede generalizarlo a todos los componentes sin romperse.

Así que, lehendakari, resulta que sólo podría generalizarse en España un sistema de Concierto (algo de por sí indeseable porque nos volvería al Medioevo fiscal) si la comunidad autónoma del País Vasco y Navarra previamente aceptasen renunciar a la sobrefinanciación y redefinir adecuadamente el Cupo. Pero, digo yo, esto no es lo que usted quería decir. ¿No?

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