Identidad europea, educación y cultura

La educación y la cultura son un motor para el crecimiento#y el empleo, contribuyen a promover la justicia social y son#la mejor argamasa para la unidad entre todos los europeos

Identidad europea, educación y cultura
JEAN-CLAUDE JUNCKER/TIBOR NAVRACSICSPresidente de la Comisión Europea/Comisario de Educación, Cultura, Juventud y Deporte

Si tuviera que volver a hacerlo, empezaría por la cultura». Esta cita (erróneamente atribuida a Jean Monnet) vuelve a estar de rabiosa actualidad esta semana, en la que los dirigentes de la Europa de los veintiocho se han reunido en Gotemburgo (Suecia). En esta primera parada en el camino que nos conduce a la cita de Sibiu (Rumanía) el 9 de mayo de 2019, los dirigentes han elegido un tema central para el futuro de Europa. Merced a la educación y la cultura convertimos las circunstancias en oportunidades y los espejos en ventanas, y gracias a ellas, logramos enraizar lo que significa ser un ciudadano europeo.

Aunque la UE no tiene competencias directas en estos dos ámbitos, utiliza los instrumentos que tiene a su disposición para ayudar a los Estados miembros a cooperar mejor y facilitar que artistas y profesores trabajen en toda Europa. Ello es esencial ante los numerosos obstáculos transfronterizos que requieren una respuesta colectiva. Por ejemplo, ¿cómo podemos ayudar al 44% de los europeos de todas las edades que sigue careciendo de las capacidades digitales básicas? ¿Cómo podemos defender la libertad de prensa, el pluralismo de los medios de comunicación y un periodismo de calidad? Y, ¿cómo podemos afirmar nuestros valores de libertad y democracia frente al populismo y la xenofobia? La educación y la cultura deben formar parte de la solución, y esta es la razón por la que la Comisión Europea propondrá a los dirigentes medidas concretas que se puedan poner en marcha de aquí a 2025.

Una solución en la que todos estamos de acuerdo es Erasmus+, que este año celebra su trigésimo aniversario. El programa ha contribuido a que más de nueve millones de personas hayan disfrutado, como estudiantes, aprendices, voluntarios, becarios o incluso como profesores, de una estancia en otro país de la UE. Subyace a este éxito la voluntad de los europeos de gozar de una movilidad creciente y de descubrir cómo viven, trabajan y estudian otros europeos. De aquí a 2025, la UE podría duplicar el número de participantes en Erasmus+, de tal modo que al menos el 7,5% de los europeos participe en él.

Con el fin de contribuir a la movilidad de los estudiantes, en 2019 pondremos en marcha la «tarjeta electrónica europea de estudiante», que incluirá información sobre títulos y cualificaciones. Ello hará posible que los estudiantes accedan a la formación en cualquier institución y en los sectores con mayor proyección de futuro, como los de la ciencia, la tecnología, la robótica o la ingeniería civil.

En la actualidad, el reconocimiento de titulaciones o diplomas en toda Europa dista de ser automático. Tomando como base el ‘Proceso de Bolonia’, que sentó las bases para el reconocimiento mutuo, el ‘Proceso de La Sorbona’ podría ir un paso más allá, y contribuir a mejorar el reconocimiento mutuo de diplomas de enseñanza secundaria y superior y lograr que la validación transfronteriza de formación y certificados se convierta en un mero trámite. La Comisión está dispuesta a presentar una propuesta para que se haga realidad esta idea ya en mayo de 2018.

Una cooperación más estrecha entre los Estados miembros también implica la creación de una red europea de universidades, así como auténticas universidades europeas. En particular, ello incluiría la creación de una nueva Escuela de Gobernanza Europea y Transnacional, con sede en el Instituto Universitario Europeo de Florencia (Italia).

En lo que respecta a la cultura, el programa MEDIA ha sido un ejemplo de éxito para el cine europeo desde 1991. Se ha invertido un total de 2.500 millones de euros en la producción y proyección de películas europeas. En otro orden de cosas, las Capitales Europeas de la Cultura han contribuido al fomento del turismo y a la regeneración de 56 ciudades en los 32 últimos años.

La cultura es una gran riqueza para Europa que debemos preservar en un momento en el que todo va muy deprisa y parece más efímero que nunca. Esta es la razón por la que Europa dedicará 2018 a su patrimonio cultural, ya sea histórico, arquitectónico, literario, cinematográfico o artístico. Por último, a través de su apoyo histórico a Euronews, a la Comisión le gustaría que el canal reforzase su papel como proveedor de información europea dentro y fuera de Europa.

En Gotemburgo, ahora que Europa construye su futuro, la educación y la cultura deben servir de punto de partida. Son un motor para el crecimiento y el empleo, contribuyen a promover la justicia social y constituyen la mejor argamasa para la unidad entre todos los europeos.

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