Gimnasia cerebral

La gimnasia cerebral para mantener y mejorar la memoria es un necesario mecanismo de prevención del deterioro cognitivo. Una actividad que es una responsabilidad personal y colectiva. El objetivo es implementar unos hábitos de vida saludable que nos permitan disfrutar plenamente de un envejecimiento activo y no patológico

Gimnasia cerebral
PATRICIA VÁZQUEZ Y MARÍA JESÚS AROSA

E l envejecimiento y las enfermedades neurodegenerativas, como el alzheimer o el parkinson, nos exponen a una merma gradual de las facultades físicas y mentales. El progresivo aumento de la esperanza de vida con una progresiva inversión de la pirámide poblacional ha generado un incremento significativo de casos de demencia.

El alzheimer es una de las causas principales de discapacidad y dependencia en las personas mayores y uno de los principales retos que afronta la sociedad y la política pública en materia de cobertura y prestaciones socio-sanitarias. Prevenir al máximo la incidencia de deterioro cognitivo, es responsabilidad personal y colectiva social. El objetivo es implementar unos hábitos de vida saludables que nos permitan disfrutar plenamente de un envejecimiento activo y no patológico.

Desde Cognitiva consideramos primordial fomentar y participar activamente en campañas de sensibilización que permitan informar, no sólo sobre el impacto creciente que provocan estas patologías en nuestra sociedad, sino también sobre las posibilidades y medidas existentes para minimizar y atenuar su progresión. Nuestro objetivo es lograr que todos nos impliquemos en actitudes y acciones que mejoren la calidad de vida de la persona potencialmente afectada y de su entorno. A menudo cuando nos referimos a las necesidades de nuestros mayores pensamos en centros de día y residencias, pero deberíamos intentar minimizar al máximo esta posible necesidad futura.

Al igual que hemos asimilado la importancia de mantener una actividad física habitual que nos permita prevenir, revertir o paliar el deterioro físico y disfrutar de una buena calidad de vida, también deberíamos implementar una rutina de estimulación y entrenamiento cognitivo en aras de conseguir un envejecimiento cerebral sano. Es lo que entendemos como gimnasia cerebral. La estimulación cognitiva es un recurso terapéutico no farmacológico muy útil para prevenir y luchar contra el deterioro cognitivo que producen demencias como el alzheimer, está exenta de efectos secundarios negativos y es compatible con cualquier otro tratamiento farmacológico. Estas acciones de prevención crearán un cerebro bien equipado que podrá luchar mejor ante una enfermedad como el Alzheimer.

¿Cómo prevenimos una enfermedad tan devastadora?

Ejercitando el cerebro, actuando antes de que sus síntomas se hagan manifiestos. Se estima que la enfermedad de Alzheimer comienza a desarrollarse entre 10-20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas. Este inicio silencioso, obliga a avanzar en prevención y detección precoz para reducir los síntomas y conseguir que los tratamientos puedan obtener mejores resultados. Nuestro objetivo primordial es tratar a aquellas personas que se quejan de alguna dificultad o que padecen de pérdidas de memoria asociadas a la edad (PMAE). Es en esta etapa cuando se puede realizar un trabajo de prevención mucho mas efectivo que potencie la reserva cognitiva, promueva habilidades cognitivas que permitan la autonomía en la vida diaria, fomente el bienestar emocional e incentive hábitos saludables para lograr un envejecimiento activo y sano. Un porcentaje de las personas que muestran quejas respecto a su memoria pueden estar manifestando el inicio de un proceso de deterioro que puede derivar en una enfermedad neurológica degenerativa.

En Cognitiva Unidad de Memoria promovemos un modelo de intervención innovador con el objetivo de ralentizar el deterioro y fomentar el uso de las capacidades preservadas. Es un recorrido programado en el que se incluyen diferentes recursos y técnicas: entrenamiento cognitivo, sensoperceptivo, uso de nuevas tecnologías, programa de actividad física, etc.., lo que permite crear diferentes escenarios que presenten desafíos al cerebro. Los distintos ejercicios del circuito se ajustan al nivel de cada persona para que cubra sus necesidades. Los usuarios acuden dos, tres o cuatro días a la semana e inician la sesión efectuando actividad física. A continuación realizan entrenamiento cognitivo grupal en las aulas y posteriormente entrenamiento cognitivo individual con los ordenadores. Para finalizar, unos minutos de relajación o Mindfullnes. A lo largo de la sesión se trabajan diversas funciones cognitivas procurando innovar y realizar nuevas propuestas terapéuticas.

Desde Cognitiva se propone una intervención integral ya que el deterioro cognitivo se asocia a otras pérdidas como dificultades en la comunicación, falta de autonomía en la vida diaria y repercusiones en el estado de ánimo. Estos tres aspectos no deben ser descuidados ya que la afectación de uno de ellos acelerara el deterioro. Con la idea de tratamiento integral, también se busca abordar la situación de los familiares y/o cuidadores. Sabemos que nuestra acción será efectiva siempre que esté coordinada con la familia y facilite la tarea de cuidar a la persona con Alzheimer, evitando la sobrecarga y salvaguardando el bienestar de los cuidadores.

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