La fuerza de la oposición

Más de siete millones de venezolanos concurrieron a las mesas dispuestas por la oposición para mostrar que no desean recomenzar el azaroso proceso constituyente que el régimen ha ideado para mantenerse en el poder tras sus graves derrotas parlamentarias. Más de siete millones acudieron a votar aún a sabiendas de que su esfuerzo no implicaría repercusiones jurídicamente vinculantes, pero haría saber al mundo entero que será suficiente que el régimen asuma su decadencia y abandone el insensato proyecto de elección de una Asamblea Constituyente el día 30 de julio para redactar otra Carta Magna. La votación fue posible porque, gracias a la unión de la oposición en las elecciones legislativas de diciembre de 2015, se produjo la primera derrota sonada del chavismo, condenado a un imparable deterioro por la desaparición de su carismático líder, Hugo Chávez, la torpeza y poco sentido de Estado de su sucesor en la presidencia, Nicolás Maduro, y la grave crisis económica y social inherente a la caída en picado del precio del petróleo. En este escenario, con casi un centenar de ciudadanos muertos en actos de violencia política (el último el domingo, a manos de radicales oficialistas) y en medio de una profunda fractura social, el anuncio de un nuevo referéndum constitucional suena a invención para intentar sobrevivir políticamente. Mejor habría sido esperar a la elección presidencial del próximo año y, entre tanto, gobernar para todos.

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