Euskadi, your home

AMAYA FERNÁNDEZSECRETARIA GENERAL DEL PP VASCO

En una cosa tienen razón los miembros de la izquierda abertzale: cuando adoptan un posicionamiento aseguran que son capaces de mantenerse fieles a él, de no variar con el paso de los años. Y es cierto. Así lo hacen, le pese a quien le pese y pese a todo. Y este agosto le pesará a miles de jóvenes vascos que esperan ansiosos poder desarrollar su futuro. Para ellos, sobre todo para los que militen en la izquierda aber- tzale, transcribo estas declaraciones de Arnaldo Otegi, pronunciadas en 2003, pero de rabiosa vigencia dada la fidelidad que muestran él y la izquierda abertzale a sus planteamientos de base: «Pensamos que el día en que en Lekeitio o en Zubieta se coma en hamburgueserías, se oiga música rock americana y todo el mundo deje de hablar su lengua para hablar inglés; y todo el mundo, en vez de estar contemplando los montes, esté funcionando con internet, para nosotros ese será un mundo tan aburrido, tan aburrido, que no merecerá la pena vivir».

En agosto de 2017 la izquierda abertzale ha decidido que se acabó. Está harta del aburrimiento derivado de internet, de lo poco que los jóvenes vascos miran sus montes y de lo mucho que estos dominan el inglés. Ha dicho basta ante los continuos intentos de Bruce Springsteen de colonizar Euskadi y no permitirá que locales míticos como la cafetería Florida de Bilbao, que sirve hamburguesas desde 1981, continúe sirviéndolas. Le pese a quien le pese.

Las juventudes de la izquierda abertzale, siguiendo la estela de las de la CUP en Cataluña, le han declarado la guerra al turismo en Euskadi y preparan manifestaciones aprovechando las fiestas de las capitales. Estos días se han visto en ellas pintadas que, en inglés, eso sí, apremiaban a los turistas a abandonar Euskadi («turist, go home») e incluso que instaban a 'incinerar' a visitantes foráneos. En Vitoria, las juventudes de la izquierda abertzale aprovecharon la festividad de la Virgen Blanca para llamar «zombis» a los turistas, para lanzar proclamas a favor de los presos de ETA y para conjugar su predilección hacia terroristas condenados con acusaciones contra partidos democráticos, a los que acusaron de «matar al pueblo». Todo, anuncia Ernai, porque «como el enemigo no descansa los jóvenes estaremos más vivos que nunca». Y añade: «Les daremos la respuesta que se merecen».

Las fisuras en la argumentación de las juventudes de la izquierda abertzale vienen dadas por la intoxicación diaria proporcionada por líderes de Bildu o de Sortu. Líderes que para hacer referencia a la violencia contra el turismo hablan de «dinámicas». Líderes que atacan a la inteligencia de los vascos declarando que mientras ellos desean evitar «dinámicas» contra el turismo, partidos como el PP están deseosos de ver violencia en las calles. Como si fueran las juventudes del Partido Popular las que hubieran puesto en alerta a las miles de personas que viven del turismo en Euskadi.

La eterna contradicción en la que vive la izquierda abertzale ha sido soportada durante décadas por todos los vascos. Personajes como Otegi hablan de turismo salvaje y lo critican disculpando la intimidación latente contra turistas del mismo modo que se llenan la boca hablando de derechos humanos mientras justifican y disculpan el asesinato selectivo; mientras ven honor y compromiso en quienes a los vascos solo nos despiertan vergüenza. Que a la izquierda abertzale el mundo se le ha quedado grande es un hecho. También es una realidad que con su hermano mayor languideciendo gracias a las Fuerzas de Seguridad y al Estado de Derecho, tendrán que aprender a defender ideas con argumentos racionales, llamando a las cosas por su nombre y sin intimidar. Pero en Euskadi estamos hartos de que quien no sabe correr trate de obligar al resto a ir gateando por la vida.

La propaganda radical amenaza nuestro porvenir, el de nuestra tierra, apelando a un modelo a medida que los radicales quieren imponernos. Lo hace manipulando a los jóvenes, utilizándoles como punta de lanza y lanzándoles contra un futuro descorazonador. Lejos de acusar a Ernai y a quienes lo integran de intransigentes, que lo son, es necesario unir esfuerzos para evitar que la izquierda abertzale siga envenenando las mentes y corazones de las nuevas generaciones. Es imprescindible la cohesión entre demócratas para lograr que los jóvenes se percaten de que tienen más posibilidades de desarrollarse trabajando que amenazando a turistas.

Sortu, Bildu y la izquierda aber- tzale permiten que sus juventudes se radicalicen y justifiquen su actitud ante el turismo apelando a la precariedad laboral de los jóvenes. No obstante, nadie les dice que quien quema un cajero, sabotea un acto público o intenta imponer su visión del mundo con argumentos pasionales y no racionales solo podrá optar a un trabajo: empleado o dirigente a sueldo de la izquierda abertzale.

Quienes lean estas líneas e intenten cerrar los ojos ante la realidad solo tienen que ir a los datos. Desde el anuncio definitivo de cese de la actividad terrorista de ETA, el turismo ha crecido en Euskadi un 38%, genera más de 60.000 empleos en la CAV y ya supone un 6% del PIB vasco. El turismo deja aquí 4.100 millones de euros al año y solo en San Sebastián, ciudad cuyas fiestas se prevén sabotear, el sector aporta más del 13% del PIB de la ciudad. Por ello, por el futuro de nuestros hijos, digamos alto y claro que en Euskadi solo sobran los que atacan los intereses de los vascos. A quienes nos visitan para conocernos, para compartir nuestra cultura y para generar riqueza en nuestra tierra, «Euskadi, your home».

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