Esto sí que es un lío

PEDRO JOSÉ CHACÓN DELGADO

El único resultado cierto de la jornada frenética de ayer es que lo que Mariano Rajoy llamaba, con su cachaza legendaria, «el lío», se ha acabado para él. En cambio, el que nos ha dejado con su marcha va a ser morrocotudo. El lío, en realidad, comienza ahora. Para empezar, hemos perdido un grandísimo orador, sin duda el mejor desde Felipe González, con quien se podría equiparar en capacidad dialéctica pero a quien, a mi juicio, superaba en ironía y retranca: su debate por la mañana fue antológico.

La clave de la jornada estaba en la posición del PNV, a pesar de quienes lo quieran negar equiparando su posición a la de los demás nacionalistas. Y es que el PNV venía de aprobar unos Presupuestos con el PP y Ciudadanos. La postura jeltzale tiene su lógica irrebatible, pero no por las razones éticas que ellos dan, sino porque de ese modo desactivaban el cómodo viaje de Ciudadanos a lomos del PP hacia la mayoría absoluta. Pero me temo que la apuesta no les va a salir gratis. El PNV ha sentido miedo, pavor, a quedarse solo entre todos los nacionalistas en su cobertura a Rajoy, tal como el propio Aitor Esteban ha traslucido. Pero, ¿tan seguro tienen que los Presupuestos, con el PSOE en el Ejecutivo y sobre todo con Podemos marcándole, no van a sufrir ningún menoscabo? El miedo a quedarse solos les ha pesado más que tener seguras las Cuentas, que quedan ahora, para Euskadi, quieran que no, en el aire. Con lo que habrían puesto su miedo a la soledad por encima del interés de Euskadi del que tanto blasonan.

Y a C's hay que empezar a exigirles desde ya más visión de Estado y menos maximalismos nacionalistas. Si de verdad quieren ser alternativa al PP, no pueden ignorar que Euskadi forma parte del Estado y que necesitan tener presencia aquí y que con su actitud contra el Concierto y el Cupo -que ha sido lo que ha acabado por espantar al PNV en la moción- no lo van a conseguir jamás. Dirán que es su política, sí, pero fijémonos entonces en los tres candidatos que propusieron a esa extraña moción instrumental que pretendía suceder a la del PSOE en caso de que esta no prosperase: Solana, Jáuregui y Redondo. ¿No ven nada significativo en estos tres candidatos? Los dos últimos son vascos y nada contrarios al Concierto y al Cupo. ¿Cómo se entiende esto? Que Ciudadanos se fijara en estos nombres, atendiendo solo a su condición de antiguos socialistas más o menos lejanos a Sánchez, pero sin reparar en que al menos los dos últimos, como vascos, no tienen nada que ver con las propuestas del partido naranja nos está indicando la inconsistencia de la postura del partido de Rivera respecto de Euskadi y su desconocimiento absoluto del papel que esta comunidad tiene dentro del Estado, con sus derechos históricos reconocidos.

En fin, que el lío, verdaderamente, empieza ahora. Un lío en el que Rajoy, para desprestigio de nuestro nivel parlamentario, ya no estará presente. Una pena. Lo mejor, porque todo en política también tiene su lado positivo, es que por una vez el Legislativo se ha impuesto al Ejecutivo. A ver cómo salimos de esta ahora.

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