El desquite de Rajoy

El presidente del Gobierno hace balance de este primer curso de la legislatura mostrándose satisfecho a nivel político y económico

El presidente del Gobierno expuso ayer el balance de este primer curso de la legislatura mostrándose más que satisfecho tanto en el plano económico como en cuanto a la estabilidad política. La autocomplacencia pudo ser exagerada, pero responde a haberse mostrado capaz de sortear los peores augurios que rodeaban su futuro inmediato y el de su partido tras los comicios de junio de 2016. Hace un año se adivinaba que no podría hacerse realidad una mayoría parlamentaria que dejase de lado al PP. Pero igual de difícil parecía que los populares acabaran dotándose de los apoyos necesarios para dar continuidad a la legislatura, especialmente bajo la sombra de la corrupción. Sin embargo, se ha demostrado que era aún más disuasoria la perspectiva de otra legislatura fallida y la celebración de nuevas elecciones. El trámite de investidura no fue un triunfo fugaz, y la votación contraria a la moción de censura de Podemos así lo certificó. El acuerdo de estabilidad alcanzado en torno a las cuentas de 2017 y al techo de gasto para 2018 con el PNV y Ciudadanos parece suficientemente sólido como para concluir que el presidente no se verá forzado a disolver las Cortes, ni siquiera tras el mal trago de su comparecencia ante la Audiencia como testigo de la Gürtel. Junto a ello, la insistencia del independentismo que gobierna la Generalitat en forzar la legalidad permite a Rajoy mantenerse políticamente impasible ante el desafío, sin atender a los vagos requerimientos que el PSOE o Podemos le dirigen para una salida dialogada. Así, el presidente expuso ayer, más que una evaluación del país, el balance de su éxito al haberse desquitado de los peores vaticinios.

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