La deriva de maduro

Si Hugo Chávez resucitara no es seguro que avalara la gestión política de su sucesor y compañero de partido, Nicolás Maduro. Él perdió por décimas un referéndum constitucional en diciembre de 2007 y asumió el resultado. Ahora la gestión del presidente venezolano es tan provocadora que está poniendo a Venezuela al borde de una guerra civil y es útil anotar que ha obrado el prodigio de hacer razonable la posición de Trump al respecto. La Casa Blanca se unió a la condena del extravagante proyecto en que se han embarcado los ultras del chavismo para eternizarse en el poder . No es una exageración pensar en un choque final sangriento, sobre todo si el ala dura del régimen se compromete con el desdichado proyecto de reescribir los fundamentos del régimen dotándolo de una Constitución nueva y hecha a la medida del ala populista. Perder la mayoría parlamentaria es un hecho central en un sistema representativo, pero para Maduro el público que le desautorizó es una banda de reaccionarios que merecen represión. El proceso navega con dificultad y el domingo alcanzó una tensión máxima mientras el país demanda diálogo. Maduro no está a la altura de la situación, que empeora cada día, su conducta acusa ribetes dictatoriales y estimula la violencia, lo último que se espera de un presidente.

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