CONVIVENCIA SIN DUDAR

IDOIA MENDIASecretaria general del PSE-EE

El socialismo vasco ha estado presente en todas y cada una de las citas que ha habido en la Historia con la libertad y la convivencia. Nunca hemos dudado. Por eso estaremos hoy sábado en Barcelona. Porque en medio del dolor del que aún tardaremos en recuperarnos, ésta es una nueva llamada indispensable para recordarnos a todos que debemos salvaguardar nuestra pluralidad. Que rechazamos las visiones unívocas y los intentos de imponerlas al conjunto de la sociedad. Que la diversidad es un valor que engrandece la democracia. Que la sociedad se siente más fuerte cuando las instituciones que la representan vuelcan en sus actuaciones, de forma inequívoca, en este ansia de compartir con el que piensa diferente y de garantizar las libertades de todos.

Todos éstas son convicciones socialistas. Pero son también las bases de un sistema democrático. En Euskadi hemos padecido ese déficit durante el franquismo, como lo seguimos padeciendo cuatro décadas más. Y siempre hubo quien dudó, siempre hubo quien temió la foto con otros, siempre hubo quien quiso quedarse a un lado, por no hablar de quienes justificaron lo inadmisible y aún siguen sin admitir el daño causado. Cuando se disiparon los temores, cuando coincidimos en lo básico, en la defensa incondicional de los derechos humanos y en el reconocimiento de la pluralidad de este país, cuando asumimos todos los partidos que para participar en las instituciones democráticas era necesario aceptar la legalidad por la que existían esas instituciones, cuando proyectamos una voluntad común, el terrorismo desistió.

Quizá haya quien piense que uno y otro terrorismo no tienen que ver. Pero hay una cosa que les une a ambos: aquí no hay una guerra entre comunidades, hay un ansia de matar a inocentes para imponer una forma de entender el mundo o la propia patria. Los crímenes de Barcelona, como los de Berlín, París, Niza, Londres o Manchester no son una cruzada contra el mundo occidental, porque las víctimas de ese terrorismo lo son en mayor número y con dramáticas consecuencias en esas sociedades los propios musulmanes masacrados en Afganistán, Irak, Siria o Pakistán. Los crímenes de ETA no eran consecuencia de ningún conflicto entre Euskadi y España, porque fueron muchos los vascos asesinados o que estuvieron en el punto de mira de esa banda.

Lo que les une es el desprecio a los derechos humanos, el desprecio a aceptar la diferencia, el desprecio a la pluralidad y a la libertad. Si eso une a los terroristas, a nosotros nos debe unir el respeto escrupuloso a la dignidad de la vida de las personas por encima de cualquier otra consideración, el respeto a la diversidad de sentimientos y creencias, y la capacidad de resolver nuestras diferencias respetando las leyes. De todo eso está dando claramente un ejemplo la ciudad de Barcelona en estos dramáticos días: de responsabilidad, de civismo, de colaboración con la policía, de solidaridad.

Por eso, los socialistas de Euskadi estaremos presentes en esta manifestación. Porque sentimos a Cataluña como un pueblo hermano con el que queremos seguir compartiendo todo lo esencial, todo lo que nos une, todo lo que suma, todo lo que nos hace más fuertes. Pero también porque hemos sentido revivir aquello que todavía no hemos conseguido borrar de nuestra memoria: la sinrazón, el drama injustificado, la falta de compasión y de empatía ante el daño ajeno. Y ante tanta desazón, lo que tampoco olvidamos que supimos hacer, y que es lo que consiguió hacerse camino: la respuesta policial y judicial sin fisuras, la respuesta política contundente, el acompañamiento social a las víctimas.

La causa de Barcelona, como la de Londres, Berlín o Bagdad, es nuestra causa. La causa de la libertad. Y nadie puede inhibirse. En ningún nivel institucional. Cuando nuestros concejales y nuestros militantes se jugaban la vida en Euskadi y hacían frente al horror, no lo hacían sólo por mantener la causa socialista. Sabían que era la propia libertad de Euskadi, también de aquellos que nunca nos votaron, la que estaba en juego. La causa que nos lleva a Cataluña ahora es la misma. Por eso el socialismo vasco no ha tenido dudas para decidir su presencia ante esta nueva cita histórica con la libertad y con la convivencia. Llevaremos hasta las calles de Barcelona el anhelo no sólo de las gentes de nuestro partido, sino de esa gran mayoría de vascos y vascas que tanto han tenido que esperar para respirar libertad y que la quieren compartir con los catalanes, con el resto de españoles y con otros países azotados por el horror.

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