Ven a la Comunidad del Concierto

Es muy importante que la sociedad arrope a las instituciones y a los partidos en este complejísimo reto que marcará la prosperidad futura de nuestro país

GUILLERMO DORRONSORO DECANO DE DEUSTO BUSINESS SCHOOL

Hay señales en el cielo que nos ayudan a anticipar cuando una tormenta se avecina. Después llegan la lluvia torrencial, los rayos y los truenos. Por eso solemos buscar refugio cuando las señales de una tempestad se acumulan. Aunque algunas personas hacen lo contrario, se preparan para afrontar las consecuencias de la tormenta, para ayudar a los afectados, para minimizar el daño. Asumen que es su tarea enfrentar la tormenta, aunque también saben que no pueden pararla.

Estos días, hay señales en los medios de comunicación, en las redes sociales, en los foros de opinión pública, que nos ayudan a anticipar terremotos que van a sacudir pilares básicos de nuestra convivencia. Podríamos tener la misma tentación de refugiarnos, de escondernos, de buscar un sitio al resguardo desde el que contemplar la furia de los elementos... Las señales de tormenta se han estado acumulando estos últimos días, en relación con el Concierto y el Cupo. Artículos en los medios, entrevistas, tertulias... Sin datos, sin conocimiento, sin argumentos, personas sin criterio han ido acumulando adjetivos negativos: opaco, oscuro, injusto, insolidario, privilegiado, arbitrario, paraíso fiscal...

Como suele ocurrir en estos casos, de los ataques a los principios o su aplicación, se ha pasado rápido al ataque a las personas e instituciones. Da igual criticar a las personas que fueron arquitectos de estos pilares de nuestra convivencia en la Transición, que a las que han asumido la responsabilidad de negociar los acuerdos que acaban de renovar estos pactos.

El problema se agrava, porque no son nubes pasajeras. Las cuentas del conjunto del sector público en España se van complicando por el contexto demográfico y el lento crecimiento de la economía, y el reparto de esta escasez de recursos entre los diferentes niveles institucionales y territorios se ha convertido en un nudo gordiano que nadie es capaz de desatar.

Al debate iniciado hace algunos meses sobre la reforma del sistema de financiación de las comunidades autónomas de régimen común (todas menos Euskadi y Navarra), se ha sumado ahora el de reforma constitucional. Nadie es capaz de aportar mucha luz sobre cuál puede ser el modelo que mejore el actual, y quizá precisamente por eso, que se acabe de renovar con satisfacción por las dos partes el pacto de financiación autonómica entre Euskadi y el Estado ha despertado un sentimiento de agravio comparativo.

Las consecuencias de este sentimiento irán llegando, antes que después. Del ruido en los medios de comunicación, pasaremos al ruido presupuestario, legislativo, judicial... El Concierto y el Cupo recibirán ataques, y algunos querrán sacar réditos electorales en el corto plazo. Nada que no haya conocido el Concierto en los 140 años de historia que se cumplirán en febrero de 2018...

Si esto sabemos, la pregunta fundamental que debemos hacernos como sociedad es cómo vamos a responder, cómo lo estamos haciendo desde ahora. Una opción es esperar a que escampe, buscar algún refugio y dejar pasar el tiempo hasta que la tormenta pase de largo. Es cómodo pensar que este es un problema de los partidos políticos o de las instituciones públicas... Sin embargo, la fortaleza de los pactos que sostienen nuestra convivencia, en última instancia reside en la sociedad civil, y resulta vital para nuestro futuro que seamos capaces de movilizarnos en defensa de la piedra angular de nuestra arquitectura institucional.

Para defender el Concierto, una primera tarea es conocerlo. Entender en qué consiste, cuáles son sus raíces y sus principios, que son tan sencillos como los que regulan la convivencia en una comunidad de vecinos: cada uno debe pagar los gastos comunes, en proporción a su cuota en la comunidad. En las comunidades de vecinos se suele utilizar para el reparto el criterio de los metros cuadrados escriturados, y en el Concierto el PIB, pero por lo demás el esquema es parecido. Una vez de entenderlo, habrá ocasiones de poder explicarlo, para poder responder a las críticas con argumentos. En los medios de comunicación, y en la conversación en la máquina de café. En las aulas y en foros académicos. En casa y en la calle. No puede ser que queden sin respuesta todas las tonterías que se están vertiendo en estos días por expertos y por tertulianos...

Es nuestra tarea recoger el testigo que nos han dejado las generaciones anteriores y pasarlo a la siguiente. Y sin duda tenemos tarea si queremos hacerlo bien. Porque las encuestas nos muestran un profundo desconocimiento de la sociedad, y muy en particular de los jóvenes. En una parte de ellos, a ese desconocimiento incluso se suma la impresión, el sentimiento, de que estos pactos nos perjudican o pueden perjudicarnos a futuro.

Es muy importante que la sociedad arrope a las instituciones y a los partidos en este complejísimo reto que marcará la prosperidad futura de nuestro país. No hacemos más de lo que ya hicieron hace 140 años quienes concibieron el Concierto y lo convirtieron en un instrumento al servicio del País. De los que hace 4 décadas lo rescataron y lo actualizaron porque sabían que este instrumento debía seguir vivo.

Si no sabes cómo empezar, puedes acercarte a la Comunidad del Concierto (www.comunidadconcierto.com). Un grupo de personas de la sociedad civil, que hemos pensado que había que ir pasando de las musas al teatro, y nos hemos juntado para promocionar el compromiso individual y colectivo para conocer mejor el Concierto Económico, contribuir a la difusión de este conocimiento y, activamente, asumir la movilización en su defensa y reconocimiento. Vamos, que ha llegado el tiempo de mojarse...

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos