Camino a las elecciones

Falta mucho para el 22 de mayo y en política es una eternidad. Recordemos que Puigdemont fue investido en el último día posible, del último minuto posible del último segundo posible

GABRIEL COLOMÉProfesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona

Los últimos acontecimientos en la política catalana parecen conducir a los ciudadanos a volver a las urnas el domingo 15 de julio, día de la final de la Copa del Mundo de Fútbol. La percepción de victoria política de Carles Puigdemont ante la justicia alemana ha fortalecido su posición frente a los partidos que intentan encontrar una salida negociada para formar un Gobierno efectivo, constitucional y estatutario y acabar con el artículo 155. Esta no es la estrategia del president 'legítimo' frente a ERC y a PDeCAT. La fecha límite para la disolución del Parlament es el 22 de mayo. Falta mucho para el 22 de mayo y en política es una eternidad. Recordemos que Puigdemont fue investido en el último día posible, del último minuto posible del último segundo posible. Antecedentes existen para intentar repetir la jugada. Veamos los escenarios posibles o imposibles que se contemplan hasta la fecha fatídica de mayo.

Escenario 1. Repetición electoral. Nadie quiere este escenario, salvo Puigdemont. Sus diputados fieles han creado una plataforma llamada Juntos por la República. Se puede intuir que la idea es presentarse como tal y destruir al PDeCAT (antigua Convergencia), atraer una parte de ERC y de la CUP. Ello permitiría a Puigdemont ganar las elecciones y ser primer partido en Cataluña. En julio la participación bajará y será menor mayoritariamente del bloque no independentista. Su victoria debe servir para negociar con el Gobierno Rajoy (o no). Puigdemont no contempla otro escenario ya que otra solución le convierte en un jarrón chino.

Escenario 2. Gobierno 'in extremis'. Para conseguir un Gobierno votable, previamente los dos diputados de Bruselas, Puigdemont y Comín, deben dimitir para poder sumar 66 diputados en la segunda vuelta de la investidura. No es nada evidente, hoy por hoy, que los dos diputados 'belgas' dejen su escaño. Si fuera el caso, Artur Mas ha propuesto a su candidato Ferran Mascarell, exsocialista, y hombre de su confianza para presidir la Generalitat. Pequeño problema añadido, Mascarell no es diputado y algunos deberían dimitir para posibilitar su candidatura.

Escenario 3. Gobierno de suma. En este caso, los comunes suplirían el déficit de escaños de la mayoría independentista. La condición que ponen para entrar en el pacto es que el candidato a presidente no puede ser del PDeCAT. Debe ser o republicano o independiente. Pero no conservador. Ernest Maragall podría ser un candidato posible. Problema. El núcleo duro de diputados de Puigdemont tienen la minoría de bloqueo para evitar posibles movimientos antipresidente 'legítimo'.

Escenario 4. Frente amplio. Este Gobierno solo es posible si se aísla previamente a los radicales. Ello significa romper con la lógica 'legitimista' y abrirse hacia un pacto constitucional. PDeCAT, ERC, Comunes y PSC son los cuatro partidos que formarían la nueva mayoría, que sumaría 69 diputados, es decir, la mayoría absoluta. La pregunta es, ¿quién sería el candidato a president? En todo caso, la clave está en los socialistas, pero en estos momentos no se dan las condiciones para la consecución de esta mayoría. La política española también juega en Cataluña.

Vistos los escenarios posibles, veamos los factores a tener en cuenta para completar el análisis de los escenarios desde la perspectiva de la calle.

Primer factor. Las organizaciones proindependentistas han puesto en marcha 'la primavera catalana' de movilizaciones para mantener el rumbo pro Puigdemont y evitar escenarios que sean «de marco mental del 155», según palabras de Elsa Artadi. En otras palabras, quien se mueva, no sale en la foto y además será declarado traidor a la causa. Este es el punto de bloqueo. La combinación entre diputados y asociaciones 'legitimistas' es una combinación letal de bloqueo institucional. Bloqueo que se ha visualizado de manera permanente desde el 30 de enero, primera fecha retenida para el debate de investidura, con la presentación como candidato de Carles Puigdemont en forma telemática o por delegación, de Jordi Sánchez, dos veces, en prisión preventiva y de Jordi Turull, investigado y encarcelado tras el primer debate. Recordemos que el aspirante a ser investido debe estar presente en el hemiciclo, no se puede realizar de forma telemática o por delegación. Es una norma básica del parlamentarismo. En todo caso, la CUP, partido antisistema de extrema izquierda, dio por acabado el 'procés', ya que no piensa votar ningún candidato autonomista y solo reconoce como president y candidato a Puigdemont. Fin de la cita.

Segundo factor. Un factor que nadie tiene en cuenta es el factor personal. Puigdemont intentó disolver el Parlament el 26 de octubre, pero ERC se lo impidió. Marta Rovira, secretaria general de ERC, tuvo mucho que ver en la decisión final y el tuit del diputado Gabriel Rufián fue la puntilla: «155 monedas de plata». Adelantar las elecciones hubiese evitado el desastre posterior. Ahora es ERC la que quiere recuperar la sintonía con el espacio constitucional. Y Puigdemont ha entrado en fase de «va a ser que no». Nadie quiere una repetición de las elecciones, pero la minoría de bloqueo, sí. Hoy estamos más cerca de la repetición de los comicios. Mañana, 'chi lo sà'?

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