Armas, internet y otros riesgos

Armas, internet y otros riesgos
SR GARCÍA
MIKEL MANCISIDORProfesor de Derecho en la American Universty de Washington D.C.

Los directores de las seis agencias de inteligencia de Estados Unidos acaban de comparecer hace unos días ante el correspondiente comité del Senado para dar cuenta de su informe anual conjunto sobre los riesgos (o amenazas) globales. Entre estas seis agencias encontramos a las conocidas CIA o FBI, junto a otras más técnicas relacionadas con la seguridad interior, la defensa nacional o la seguridad geoespacial.

Sobre el acto de presentación en el Senado quiero darles una de cal y otra de arena. Por un lado, en la foto vemos a seis hombres blancos. Si repaso la lista de los directores del FBI y la CIA desde su fundación, veo 46 hombres blancos. Parece que los entresijos de la seguridad y la inteligencia corresponden en exclusiva a este grupo que representa sólo a un tercio de la población.

Pero en favor de la foto de los seis hombres blancos habrá que decir que presentaban un documento con información útil de manera pública y abierta. El informe estaba en la web inmediatamente. Y los seis se sometían al escrutinio de los senadores correspondientes. Obviamente muchos contenidos se mantienen clasificados y no se comparten por razones de seguridad, como puede entender cualquiera que quiera entender, pero lo cierto es que se dio información sustancial. Con todas las limitaciones que se quieran, no son muchos los países que tienen mejores mecanismos de rendición de cuentas en un tema tan sensible.

El informe muestra la enorme evolución habida en los últimos años en relación a las cuestiones de seguridad. Todavía hace un par de décadas las grandes agencias se centraban en los riesgos más clásicos asociados a las confrontaciones militares. El terrorismo y los conflictos no convencionales fueron ganando espacio con los años y muy rápidamente devinieron ya en ámbitos clásicos y consolidados de la inteligencia. Las ‘nuevas guerras’ de las que discutíamos vehementemente en los años 90 se convirtieron pronto en saber convencional.

Lo que ahora ocupa y preocupa a las agencias de inteligencia es algo más difuso y amplio. Junto a aspectos previsibles y clásicos como la proliferación de armas de destrucción masiva, la rivalidad con China y Rusia, el control de los recursos energéticos o el terrorismo internacional, nos encontramos con desafíos nuevos como los ciberataques, el control de la información y los retos creados por las aceleradas innovaciones científicas y tecnológicas, desde la biotecnología a la inteligencia artificial.

Según la inteligencia norteamericana, el número de países tecnológicamente capaces y políticamente dispuestos a producir ataques de ciberseguridad se ha multiplicado por diez en diez años, pasando en la actualidad de los treinta, especialmente Rusia, China y Corea del Norte. Estos ataques pueden incluir el borrado de datos clave o su secuestro para ser fuente de chantaje, amenaza o rescate. Incluye también la toma directa del control de bienes o servicios clave como medios de información, cuentas bancarias, infraestructuras como puertos y aeropuertos o el suministro de agua y energía. Otra particularidad de estos ataques es que pueden tener una procedencia oscura, difusa, donde las distinciones entre la decisión política, la acción de los agentes públicos y el quehacer de colaboradores más o menos directos se diluye, haciendo más difícil su rastreo y la atribución de responsabilidades.

El informe responsabiliza a Corea del Norte de la creación y propagación del virus WannaCry que en 2017 dio importantes problemas a empresas e instituciones de todo el mundo. También le acusa del robo de 81 millones de dólares en el Banco de Bangladesh. Coincidiendo con esta presentación, Reino Unido se ha armado de valor y de datos para responsabilizar a Rusia de algunos de los peores ciberataques de los que ha sido objeto, y que llegaron a afectar a 300.000 ordenadores.

La propagación de noticias falsas y la contaminación interesada de la información es uno de los mayores riesgos que corre nuestro sistema democrático. En España también ha sucedido, aunque aún hay algunos grupos políticos que, por tontos prejuicios ideológicos, parecen interesados en ignorarlo y ridiculizarlo. En este asunto los ciudadanos somos víctimas y agentes al tiempo. Cuando difundimos sin criterio, reflexión, rigor ni responsabilidad la información que nos gustaría creer, que confirma nuestros prejuicios, que insulta a nuestro adversario, o que sin más nos parece morbosa o escandalosa, sin importarnos la seriedad de la fuente o la veracidad de la información, nos convertimos en agentes de inteligencia al servicio de poderes públicos o privados ajenos. Lo que compartíamos ayer quizá era mentira, pero ya hoy no nos acordamos ni nos importa. Nos convertimos así en cómplices.

Una última reflexión. Hace una par de semanas fueron asesinadas 17 personas en un colegio de Florida. En EE UU las armas en manos de la población civil han provocado más muertos en un solo mes que todos los norteamericanos muertos en actos terroristas en los últimos diez años, dentro y fuera del país, civiles y militares. Pero este informe que comentamos y que estudia los riesgos para la seguridad del ciudadano norteamericano no menciona este asunto. El presidente del Comité de Seguridad del Senado, Richard Burr, al que formalmente está dirigido este documento, es el segundo político del país que más donaciones recibe de la Asociación Nacional del Rifle, con cantidades de 6 ceros. No le veo pidiendo que el asunto se incorpore al informe del año que viene.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos