Aprovechemos esta oportunidad

CRISTINA URIARTEConsejera de Educación

Con determinación y confianza. Aprovechando el esfuerzo de quienes durante casi 40 años han ido tejiendo nuestro sistema educativo. Construyendo sobre lo construido. Mejorando todo lo posible, pero valorando aquello que hemos conseguido. Esa es la fórmula de Euskadi, la manera de trabajar de la que se ha dotado nuestra sociedad. Sin mirar al color político, al responsable de cada momento. Todos suman, todas aportan. Y eso nos hace fuertes. Somos muchas las personas que día a día trabajamos con el único objetivo de mejorar la educación. Muchas personas en la administración, en los centros educativos, profesorado, familias, agentes educativos o sindicatos. Cada uno desde su posición y responsabilidad.

El objetivo de mejorar nuestra educación nos obliga a estar en permanente movimiento. También la educación, como el resto de elementos de nuestras vidas, requiere una constante adaptación. Echemos la vista atrás, y reparemos por un instante en todos los cambios que se han producido a nuestro alrededor durante los últimos 25 años. La familia, el trabajo, las aficiones o el lugar de residencia han podido experimentar cambios que nos han obligado a adecuarnos a las nuevas realidades. Esos cambios también se han producido en las aulas, en las escuelas. En el profesorado, en las metodologías de enseñanza, o en los soportes utilizados en clase. Y la escuela vasca se ha ido adaptando gracias al trabajo de mucha gente.

Si hay algo que caracterizan los cambios en la educación es que requieren tiempo, no se logran de un día para otro, y es por ello imprescindible abrir un marco a la estabilidad, acuñar unos principios que garantizando dicha estabilidad posibiliten mejoras en nuestro sistema. Por ello es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros.

Hace ya muchos años, la escuela vasca definió y acordó hacia dónde quería caminar, cuáles eran los objetivos que se marcaba para continuar con su proceso de mejora, y ha dado sus frutos. Ahora nos encontramos ante un cambio de paradigma, una necesidad de transformación y adaptación a la que no podemos dar la espalda. El diálogo, la reflexión compartida, el acuerdo son las bases sobre las que hemos construido nuestro sistema educativo. Son los principios en los que nos debemos basar para entre todos -porque es responsabilidad de todos- determinar cuál es el sistema de educación del futuro hacia el que queremos avanzar. Un análisis a compartir, un camino a acordar. La educación es un reto de país.

Debemos avanzar, seguir apostando por la calidad educativa, la igualdad social, incentivando la excelencia, apostando por la cultura de la evaluación, primando la formación de la comunidad educadora o avanzando con la extensión del plurilingüismo.

Hace unos días hemos dado inicio en Euskadi a un proceso de reflexión con el objetivo de alcanzar un Acuerdo por la Educación, con la presencia de más de una treintena de agentes educativos y agentes sindicales. Desde el Departamento de Educación les solicitamos abiertamente su colaboración, y todos ellos asistieron al encuentro. Creo sinceramente que si queremos seguir mejorando nuestro sistema educativo, ese es el primer paso. Encontrarnos para hablar de educación, y nada más que de educación, al margen de posicionamientos políticos. Debemos aprovechar aquello que nos une, y trabajar en los asuntos que nos distancian. No podemos permitir que las dificultades nos retraigan.

Iniciemos el camino, sin perder de vista el objetivo del acuerdo: definamos los principios, las bases del sistema de educación que queremos. Partiendo de retos como la convivencia, la gestión de las necesidades surgidas de la migración, y las necesidades específicas de apoyo educativo, hablemos de inclusividad y cohesión social, de la apuesta por la excelencia, o la modernización tecnológica. La mejora constante de nuestro sistema educativo es nuestra única prioridad. Y seguiremos impulsando el diálogo como única herramienta para lograr los objetivos marcados. En ese sentido, quisiera poner en valor los avances que, en otro foro -pero con idéntico objetivo-, hemos conseguido en relación a la mejora de las condiciones de nuestro profesorado, del funcionamiento de los centros escolares, y por tanto, del conjunto de nuestro sistema educativo. Acabamos de trasladar a los representantes sindicales los compromisos del Departamento de Educación: entre otros, una oferta de 5.000 plazas durante la presente legislatura a través de OPEs y un descenso de 10 puntos en la tasa de interinidad, también sustituciones en Educación Primaria desde el primer día, o una mayor estabilidad para el profesorado interino.

Son compromisos que suponen un paso muy importante en nuestro objetivo de seguir mejorando. Las mesas de negociación permiten discutir, confrontar, proponer y ofrecer; son el escenario de las legítimas reivindicaciones. Es ahí donde nos debemos encontrar.

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