Un aeropuerto amenazado

Si un territorio como Gipuzkoa no cuenta con las infraestructuras básicas de comunicación no podrá afrontar el futuro con ambición en el plano económico y social

ODÓN ELORZA, DIPUTADO SOCIALISTA POR GIPUZKOA

Deberíamos ser conscientes de que la decisión de AENA de recortar en 300 metros la pista de nuestro aeropuerto coloca a esta infraestructura de Gipuzkoa en una situación límite para su pervivencia, algo que no nos puede dejar indiferentes. El recorte disminuye aún más la operatividad del aeropuerto, una instalación que viene experimentando un crecimiento del número de pasajeros, e impedirá la utilización de todos los modelos de reactores menos uno ( el Airbus 319), incluido el pequeño reactor CRJ-200 que hasta ahora venía prestando servicio en la ruta aérea con Madrid.

Conviene recordar que la primera decisión del Ministerio de Fomento fue la de invalidar su propia Declaración de Excepcionalidad sobre el aeropuerto, aprobada en 2014, con la que pretendía mantener la longitud de la pista en 1.754 metros, sin recortes, y garantizando la seguridad en su funcionamiento. La segunda decisión, en 2016, ha supuesto, por contra, la ejecución en los últimos meses de obras para recortar la pista en 300 metros con el propósito de establecer dos franjas de seguridad en las cabeceras de pista con el fin de ajustarse a la normativa europea de aviación.

Una pista más corta supone que, básicamente, se podrá operar con pequeños aviones de turbo-hélice, como el modelo ATR-72 que solo utiliza la compañía Air Nostrum. Con ello, se reducirá la calidad de la oferta de los vuelos con Madrid y se abren incertidumbres en la prestación de los vuelos con el modelo Airbus 319 que usa Vueling en la ruta a Barcelona. Es el único reactor que podrá seguir operando en este aeropuerto gracias a una intervención de rallado en el pavimento que favorezca las condiciones de frenado con pista mojada. En todo caso, se dificulta enormemente la apertura en Hondarribia de nuevas rutas y operaciones comerciales a futuro.

Creo necesario defender una infraestructura que refuerza el sistema de transportes del territorio de Gipuzkoa, su actividad económica, comercial y turística, más aun teniendo en cuenta el retraso de años que acumulan las obras ferroviarias de la Y vasca para la puesta en servicio del TAV. La solución consiste en retomar el proyecto de una pequeña ampliación de la pista, hasta 1.654 metros sin computar el espacio ocupado por las nuevas franjas de seguridad. Se trata de una actuación contemplada en un estudio realizado por AENA en el año 2009 y acordado entonces entre el Ministerio de Fomento y el Gobierno Vasco, con la aceptación de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

La propuesta consistía en alargar la pista en 150 metros sobre la regata de Jaizubia en dirección al polígono de Mendelu. Y en la otra cabecera, en conseguir extender en 50 metros la pista en dirección al mar y a la escollera de Hendaia. La actuación exigiría resolver las cuestiones urbanísticas en los municipios de Irun y Hondarribia y tramitar la declaración de impacto ambiental que la ampliación tendría sobre la ría y un espacio natural protegido. El objetivo que se defiende con este actuación es mejorar el margen de operatividad y de seguridad del aeropuerto y la pequeña ampliación tendría que hacerse compatible con la protección del entorno natural.

Llevo cinco años instando al Gobierno de España a que garantice la operatividad y el desarrollo futuro del aeropuerto de San Sebastián, retomando los trabajos del Estudio de AENA para avanzar en la redacción de un anteproyecto que permita la ampliación de su pista. Ahora bien, lo anterior no sería posible si el PNV en el Gobierno Vasco y en la Diputación no cambian su actitud y expresan su apoyo.

No conozco ningún territorio en Europa que acepte, sin pelear, la desaparición de su aeropuerto aunque tenga otro cercano. Porque si no cuenta con las infraestructuras básicas de comunicación no podrá afrontar su futuro con ambición en el plano del desarrollo económico y social. Por ello es importante respetar y ejecutar por AENA los compromisos que PSE, PNV y PP acordaron en el Congreso el 25 de junio de 2008 -ante la excelente disposición del Gobierno de Zapatero- para garantizar la modernización, la mejora de la calidad del servicio e instalaciones y la ampliación del margen de la seguridad en las operaciones del aeropuerto. Ante los silencios del PP y del PNV se explica que el Ministerio de Fomento incumpla sus compromisos con San Sebastián.

Como diputado socialista al Congreso por Gipuzkoa, mi posición en defensa de nuestro aeropuerto, expresada aquí con transparencia, quiere evitar que se encamine a una muerte lenta a causa del desinterés de las administraciones. Por eso me agarro a la declaración que AENA anunció por sorpresa en los medios de comunicación, en julio de 2016, mostrando su disposición a gestionar y financiar una ampliación de 200 metros de la pista del aeropuerto de San Sebastián. La obra se evaluó en un coste aproximado de 15 millones de euros pero, una vez más, la inversión se irá a donde imagino.

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