Diario Vasco

La cocina que (nos) mejora

El lehendakari Urkullu fue ayer uno de los primeros visitantes del congreso. Recorrió el Kursaal acompañado de los cocineros vascos y de los responsables de San Sebastian Gastronomika y de El Diario Vasco. Se confesó impresionado por la envergadura del montaje y la presencia de tantos invitados llegados de todo el mundo. "Este congreso vuelve a situar a la ciudad y al País Vasco en el mapa mundial de la cultura y de la gastronomía", resumió al final.

Todo el que llega por primera vez a la cita del Kursaal se sorprende por el volumen de lo que se cuece ahí estos días: los cocineros ofrecen sus ponencias, se suceden las catas en otras salas, la feria se llena de profesionales. Harían falta periódicos enteros para dar cuenta de lo que pasa cada día.

Los cocineros sudafricanos y turcos trajeron ayer sus sorprendentes cocinas a los "cubos", y hoy les tomarán el relevo los húngaros. Pero ayer destacaron sobre todo los ya clásicos del congreso, y en especial un Gastón Acurio emocionado que volvió a recordar el día que dejó sus estudios de Derecho en Madrid y se vino a Donostia a aprender en Arzak. Acurio, el hombre que hizo de la cocina un movimiento cultural y de integración social en Perú, insistió ayer en el poder de la gastronomía para mejorar a la gente y a las sociedades. Como Urkullu, piensa que la cocina nos mejora.

Lo mismo dijeron los vascos que hace treinta años impulsaron Eurotoques para dignificar el trabajo del cocinero y recordar que la cocina es la cultura de los pueblos. Fue emocionante ver a aquellos pioneros (Arguiñano, Arzak, Castillo y Subijana) con su maestro Irizar.

No menos intensas resultaron las ponencias del elegante Berasategui o los rompedores Aduriz y Atala, vitoreadas como conciertos de rock. Hay quien piensa que Gastronomika alimenta los cuerpos, pero también da energía a las almas. Y perdón por la cursilería.

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