Los pasaitarras se sumaron a la fiesta

Las guapas cantineras antxotarras de La Anunciata./
Las guapas cantineras antxotarras de La Anunciata.

Los niños de San Juan y los burritos de Eneko Sein cerraron la tamborrada infantil. En el tradicional desfile que inundó de rataplanes el centro de Donostia también tomaron parte los alumnos de La Anunciata Ikastetxea de Pasai Antxo

ELENA VIÑASPASAIA.

Viven y estudian en Pasaia, pero varias circunstancias les permiten tomar parte, junto a los varios centenares de niños donostiarras, en la fiesta de la tamborrada infantil que a mediodía de ayer tuvo lugar en la capital guipuzcoana. Y disfrutan tanto como los menores de San Sebastián. Ése es el caso de los palafreneros que cierran el desfile encargándose de guiar los burritos que cría el joven sanjuandarra Eneko Sein.

Un grupo de niños de Donibane viste cada año el sencillo uniforme confeccionado en negro, marrón y rojo, desempeñando el papel de esos criados que, antiguamente, llevaban el caballo cogido del freno. Niños y niñas cumplieron a la perfección con el cometido que les fue asignado por los responsables municipales. Entre ellos se encontraba la pequeña Garazi, que este año se estrenaba en la labor acompañando a los ya veteranos.

Otros pasaitarras, los alumnos de La Anunciata Ikastetxea de Pasai Antxo, también sumaron rataplanes a la fiesta de los tambores. El hecho de que este centro de enseñanza esté erigido sobre suelo donostiarra le da opción a formar parte de la tamborrada infantil, en la que se integra desde hace años junto a los otros 41 colegios participantes. La formación cuenta con tambores, barriles, aguadoras, abanderadas y el resto de cargos que acostumbra a aglutinar una agrupación de este tipo.

Carroza 'made in Pasaia'

Empresas nacidas en Pasaia también intervienen, año tras año, en la tamborrada infantil. Majestik es una de ellas. En sus talleres se construye la carroza que porta a la Bella Easo y al resto de personajes protagonistas de esta jornada festiva. En esta ocasión, la plataforma estaba decorada con elementos de inspiración musical, como arpas, teclas de un piano, cornetas y por supuesto, tambores. Todo ello, en tonos blancos y dorados que resaltaban sobre el terciopelo púrpura.

Otro sanjuandarra también contribuyó a que la fiesta fuera narrada como se merece. Se trataba del presentador de Euskal Telebista Luisma Laboa, que se ocupó de la retransmisión de los festejos en la pequeña pantalla.

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