Pasai Donibane y sus tradiciones se promocionan en Corea del Sur

San Pantaleón. La celebración de la fiesta arrantzale en la plaza Santiago.
/FOTOGRAFÍAS ELENA VIÑAS
San Pantaleón. La celebración de la fiesta arrantzale en la plaza Santiago. / FOTOGRAFÍAS ELENA VIÑAS

La ilustradora Ayoon Inés Cho ha expuesto en una galería de arte de su país natal obras inspiradas en este distrito pasaitarra

ELENA VIÑAS PASAIA.

¿Se imaginan a los habitantes de Corea del Sur dejándose conquistar por el colorido las casas solariegas del casco antiguo sanjuandarra? ¿Se hacen una idea de qué pensarían ante una fiesta en la que se reparten de forma gratuita sardinas asadas durante toda la tarde? ¿Disfrutarían viendo en acción a las Batelerak en una regata que se saldaría, como no podía ser de otro modo, con victoria de las rosas? La respuesta a todas estas preguntas es siempre afirmativa. Una muestra de Pasai Donibane y sus tradiciones más arraigadas han viajado hasta el continente asiático para darse a conocer de la mano de Ayoon Inés Cho, una joven ilustradora coreana que reside desde hace pocos años en San Sebastián.

Su particular historia de amor con San Juan comenzó a escribirse un 27 de julio. El flechazo fue inmediato. Ayoon visitó este lado de la bahía, acompañada de su marido y un matrimonio amigo, dispuesta a conocer la fiesta arrantzale que se celebra para conmemorar San Pantaleón.

La imagen de la plaza Santiago convertida en un hervidero de gente que disfrutaba a los pies de la antigua casa consistorial no la dejó indiferente. Los puestos regentados por cuadrillas, las viviendas decoradas con flores y farolillos de colores colocados para la representación popular de las Habaneras, los músicos tocando en plena calle... La escena pedía a gritos ser inmortalizada.

Ayoon Inés Cho tomó varias fotografías de aquella jornada y a su regreso a casa, no dudó en plasmar la celebración y sus impresiones personales en ilustraciones que, poco a poco, fueron tomando forma. Primero fueron los integrantes de la Txaranga Pasai, con sus instrumentos musicales y sus camisetas rosas. Más tarde, los edificios de piedra que hunden desde tiempo inmemorial sus cimientos en las profundidades marinas. No podían faltar los vecinos del pueblo ataviados con atuendo tradicional arrantzale y por supuesto, también los visitantes. Entre estos últimos cuatro muy especiales.

«Me dibujé a mí misma, con mi marido y mis amigos delante de donde se cocinaban las sardinas», comenta la autora de estos coloristas dibujos, mientras señala cuatro figuras que se hallan de espaldas al estrecho brazo de mar que baña la orilla del corazón del viejo Donibane.

De sus pinceles salieron otras creaciones inspiradas, igualmente, en el distrito más turístico de toda Pasaia. Ése es el caso de la que muestra un día de regatas, con las deportistas del club de remo San Juan Koxtape bogando en un bote ante la expectación de numerosos seguidores.

El proceso de creación de estas obras y el resultado final los fue compartiendo, semana tras semana, con cuantos siguen su cuenta en la red social Instagram. Ayoon no podía imaginarse que ese gesto daría pie a una invitación tan especial como inesperada.

«La directora de una galería de arte vio mis dibujos en Instagram y me propuso participar en una exposición conjunta. Por supuesto, acepté con mucha alegría. Escogí unos dibujos y los mandé a Corea por correo internacional urgente. Durante toda la semana que duró la exposición, me desperté con las fotos que mi familia y mis amigos me mandaban por whatsapp de la muestra», manifiesta.

Fue así como los habitantes de Corea del Sur supieron de la existencia de una pequeña población vasca en la que el verano se vive intensamente entre competiciones deportivas de primer nivel y fiestas como la que tiene como eje central una sardinada popular. En la exposición también pudieron verse otros paisajes típicamente donostiarras e imágenes de platos de cocina firmados por Ayoon.

Y todos aquellos dibujos triunfaron al otro lado del planeta. «Llamaban la atención porque muestran un paisaje tan bonito... En Corea, este lugar apenas se conoce. Poco a poco se va sabiendo más. Ahora se está descubriendo gracias a un anuncio de una empresa de aviones», asegura la artista.

Satisfecha de la experiencia vivida, aunque a distancia, en su país natal, la joven ilustradora coreana sueña ahora con protagonizar otra exposición, pero esta vez más cerca. Quién sabe si en la capital guipuzcoana o en Pasaia. «Me encantaría», afirma.

Fotos

Vídeos