Los 'okupas' que cada verano se instalan en la iglesia de San Juan

Ocultos. La pareja de cernícalos entre las piedras de la fachada de la iglesia de San Juan donde anida.
Ocultos. La pareja de cernícalos entre las piedras de la fachada de la iglesia de San Juan donde anida. / FOTOGRAFÍAS ELENA VIÑAS

Una pareja de cernícalos ha hecho de la parroquia su hogar, cuidando de los polluelos que año tras año nacen en lo alto del antiguo edificio

ELENA VIÑASPASAIA.

Llega cada año semanas antes de que comience la estación estival, dispuesta a pasar los meses de calor en lo alto de la iglesia parroquial de San Juan Bautista, en pleno casco antiguo de Pasai Donibane, donde ya tiene instalado su hogar. Una pareja de cernícalos anida en uno de los huecos que se abren entre las piedras justo bajo el tejado del templo.

No es fácil verlos. Casi nadie en el pueblo se ha percatado en este tiempo de su existencia. Ni siquiera el párroco, Xabier Erro, sabía de la presencia de estos 'okupas' alados en sus dominios. Sus aleteos y esas continúas idas y venidas que se vienen repitiendo un año tras otro no escaparon, sin embargo, a la mirada experta de un amante de las aves que reside justo en un edificio de viviendas que se erige a pocos metros, en el número 25 de la calle única empedrada que discurre paralela al mar.

El mismo vecino asegura contemplar la visita de los cernícalos desde hace tres o cuatro años, o quién sabe si ya un lustro. Lo único seguro es que los pájaros aparecen avanzada la primavera para incubar los huevos que ponen en su pequeño habitáculo secreto. Solo la marca blanquecina dejada por los excrementos en la pared delata su escondite a los más observadores.

Esta especie se alimenta de ratones y otros micromamíferos, entre otras presas

Los minutos o en ocasiones horas de espera tienen su recompensa para quienes se llenan de paciencia y dirigen su mirada hacia lo alto de la parroquia, a decenas de metros sobre la entrada al viejo San Juan, esperando poder divisar a los ejemplares de esta variedad de halcones. De repente, una de las aves abre las alas y echa a volar, probablemente en busca de comida para alimentar a su familia. En apenas unos segundos la inequívoca silueta que se recorta contra el cielo desaparece entre los tejados. Pronto estará de vuelta.

Otra de las aves, de menor tamaño, se asoma tímidamente al borde de la fachada, como aguardando el regreso de su compañera. De pronto cambia de habitáculo, dirigiéndose a otro gemelo que se halla a pocos centímetros. Poco después, regresa al lugar en el que presumiblemente se encuentra su nido.

Especie protegida

Xabier Garate, miembro de SEO Bird Life, confirmaba a este periódico que, tal y como sospechaba el sanjuandarra que los descubrió, los ejemplares de aves que se han instalado en la iglesia de Donibane son cernícalos.

«Al macho le delata el color gris de la cabeza, que, en la hembra es de color crema con finas listas algo más oscuras», declara Garate, al tiempo que añade que «es más que probable que tengan el nido en este agujero y que la hembra esté incubando o dando calor a los pollos recién nacidos». Xabier Garate señala que estos «pequeños halcones», además de estar protegidos, son considerados como «muy beneficiosos» al formar parte de su dieta los ratones y demás micromamíferos, entre otras presas de pequeño porte.

Halcones en el Buen Pastor

La de San Juan no es la única iglesia con inquilinos sorpresa. Una pareja de halcón peregrino anida en la torre principal del Buen Pastor, en el centro de San Sebastián. Se trata de la única de las 38 parejas que se encuentran actualmente contabilizadas en toda Gipuzkoa que procrea en un edificio.

Tanto los cernícalos de Donibane como los halcones de Donostia parecen cómodos en sus respectivos hogares, desde los que continúan regalando escenas poco habituales a cuantos tienen la paciencia de aguardar su aparición.

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