Las jugadoras del Super Amara enseñaron a reciclar en Trintxerpe

Reciclar puede ser un juego. Las deportistas del Super Amara ante la cabina habilitada en Trintxerpe.

Tras su éxito en Pasaia, la campaña de sensibilización medioambiental Birziklik hace escala, desde hoy, en Errenteria

ELENA VIÑAS PASAIA.

Los vecinos de Pasaia han tenido estos últimos días unas profesoras de primera para aprender a reciclar. Las jugadoras del Super Amara han visitado Trintxerpe dispuestas a animar a la ciudadanía en esta tarea. La iniciativa se incluye dentro de la campaña Birziklik, organizada por la Mancomunidad de San Marcos, Ecoembes y Ecovidrio, que ha tenido como escenario la plaza de los Gudaris.

A la hora de diseñarla, se ha optado por un juego de palabras consistente en la combinación entre 'birziklatu' y hacer 'klik', dado que la dinámica seleccionada en esta ocasión está relacionada con la fotografía, la ruleta y la mezcla entre una actividad de calle y el entorno digital. Sus responsables aseguran que ha sido «un éxito», como resultado de la gran cantidad de personas que se han acercado, sobre todo, el fin de semana para participar. «El balance es muy positivo», declaran.

La campaña tiene como principal meta fomentar la cultura del reciclaje y la correcta separación de residuos y envases entre el público. Con un formato «ameno, joven y participativo», se quiere informar y sensibilizar a la población sobre las recogidas selectivas de cara a incrementar la cantidad y la calidad de los materiales recogidos. Para ello, los protagonistas ofrecen consejos prácticos sobre diversas dudas y situaciones que se plantean en cualquier domicilio particular. Los contenidos de la campaña están centrados, principalmente, en la recogida selectiva de los residuos.

El balance es «muy positivo» por la gran cantidad de gente que ha atraído la iniciativa

En la cabina informativa habilitada en la plaza de los Gudaris se han ofrecido diversas maneras de acercarse al mundo de la separación de residuos y reciclaje de forma «participativa, amena y divulgativa». En un lateral de la cabina, se disponía de una cámara gigante a modo de photocall donde las personas participantes se han podido tomar una foto ataviadas con diversos elementos de los colores de las líneas de separación -verde, azul y amarillo-.

Posteriormente, esa imagen se proyectaba al instante en una gran pantalla LED situada en el frontal de la instalación. Una vez allí, las personas que lo deseaban, podían participar en un juego consistente en una ruleta donde aparecían diferentes tipos de residuos domésticos de uso cotidiano, indicando en qué línea de separación creían que deberían depositarse: azul, verde y amarillo, así como los correspondientes rechazos más habituales para cada uno de los mismos.

A continuación, las personas indicaban mediante piruletas de colores dónde iba cada residuo que aparecía en la ruleta. Las personas que lo deseaban podían entrar en la instalación -que actúa de punto informativo cuando está cerrada al público- y completar un test. Dentro, podían encontrar las respuestas e información detallada en las tabletas divulgativas.

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