«Este es el día más especial para los que fuimos a la mar»

Los arrantzales y la Virgen, a bordo del 'Clementina'.
Los arrantzales y la Virgen, a bordo del 'Clementina'. / VIÑAS

Los arrantzales jubilados de Pasaia tomaron parte en una procesión que discurre la mayor parte de su recorrido a bordo de un barco

ELENA VIÑAS PASAIA.

Las campanas de la parroquia de Trintxerpe tañían con fuerza cuando los arrantzales ya jubilados de Pasaia salían del templo portando a hombros la imagen de su patrona, la Virgen del Carmen, rodeada de numerosos ramos de flores. Otros de sus compañeros les aguardaban dispuestos a escoltarles con los remos en alto hasta el puerto.

De abrir la marcha se encargaba José Antonio Pereda, quien durante varias décadas navegó hasta aguas de Gran Sol, Irlanda y Escocia. «Pasábamos más de un mes fuera de casa, sin poder ver a la familia. Era muy duro», confesaba el marinero nacido en Oporto, aunque residente en Trintxerpe desde hace ya cerca de cincuenta años.

«Este es el día más especial para los que fuimos a la mar, el más bonito del año. Tenemos que cumplir con esta tradición mientras podamos», aseguraba Pereda ante los gestos de asentimiento de costaleros como Fernando Urreia Novo. «Para mí también es un día especial y más ahora, que estoy retirado», comentaba este arrantzale que vive en Donibane. La suya era una opinión compartida por José Gómez, otro de los fieles a una procesión en la que cada año toman parte más de una docena de pescadores ya retirados, a los que se suman músicos, abanderadas y la denominada tamborrada marinera, que envuelve tambores y barriles con pañuelos en los que se muestra la imagen de su patrona.

El grupo al completo recorrió, poco después de las cuatro y cuarto de la tarde, el centro de Trintxerpe en dirección al Muelle del Hospitalillo. Allí aguardaba el pesquero Clementina, donde los arrantzales embarcaron con la Virgen del Carmen, dispuestos a llevar a cabo una singladura por las aguas de la bahía de Pasaia. A su itinerario se unieron otras embarcaciones de recreo para completar el tramo de la procesión que discurre por mar.

Los rataplanes les despidieron desde tierra para darles la bienvenida media hora más tarde. Los arrantzales regresaban a tierra para reencontrarse con los pasaitarras como antaño, cuando los pesqueros llenaban los Muelles de este pueblo bautizado como la 'Ciudad del dólar'. «Ya no queda nada de aquellos tiempos, pero mientras haya gente que vaya a la mar, celebraremos este día honrando a nuestra patrona como se merece, con fiesta y procesión», señalaban los viejos lobos de mar de camino a la iglesia, donde la Virgen del Carmen seguirá velando a cuantos se juegan la vida en la mar.

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