Más de un centenar de vecinos participan en una noche de leyenda

En la plaza. La representación en 2016 fue un éxito. / FOTOS VIÑAS
En la plaza. La representación en 2016 fue un éxito. / FOTOS VIÑAS

La representación de las Habaneras promete inundar de magia hoy, a partir de las 22.30, el corazón del casco antiguo de San Juan

ELENA VIÑAS PASAIA.

Es uno de los platos fuertes de la programación de fiestas de Santiago y esta noche volverá a repetirse, alcanzando su edición decimotercera. Será a partir de las 22.30 horas cuando tenga lugar en la plaza Santiago la representación popular de las Habaneras, un espectáculo de baile, música y color que cada año ratifica su éxito.

«En esta ocasión, estrenamos en nuestro repertorio una pieza musical que cantaremos y bailaremos. Se trata de la titulada 'Andre Madalen', un fandango», señala Rosa Sistiaga, una de las voces más veteranas de este montaje, en el que participan más de un centenar de vecinos de Pasai Donibane de todas las edades. Desde niños de corta edad a mayores de 90 años. Buena parte de ellos se integran en el coro mixto. El resto se reparte entre el cuerpo de baile, los figurantes, músicos y otros técnicos y voluntarios.

La iniciativa nació de la mano de Bonantza Auzo Elkartea y a propuesta de una sanjuandarra que recordaba cómo su abuela le contaba que, en otro tiempo, los jóvenes bailaban habaneras en la población al son de la Banda de Música Konstantzia, que en 2017 conmemora el 200 aniversario de su fundación y cuyos integrantes fueron este pasado lunes chupineros de estos festejos, junto a representantes de Itsas Mendi Elkartea.

«Muchos mayores ya ni se acordaban de aquello, así que se decidió recuperar esta antigua tradición en fiestas», indica Sistiaga, mientras ultima los preparativos para una velada que tiene el poder de encandilar a los espectadores. Y no es de extrañar, como ella misma subraya, «toda la plaza Santiago se convierte en el escenario de la función».

Los balcones que se asoman al corazón del casco antiguo se engalanan para la cita más esperada. «Ya hemos repartido los farolillos de papel de colores que los alumbrarán, pero no se colocarán hasta el último momento porque tenemos miedo de que la lluvia los pueda estropear», confiesa Rosa Sistiaga.

En su opinión, la de hoy volverá a ser «una noche cargada de magia e ilusión», rememorando la fuerte vinculación que existía entre Donibane y el continente americano, adonde viajaban los sanjuandarras a bordo de barcos como los de la Real Compañía de Caracas. Según explica, «más que la fiesta, lo importante es la preparación que conlleva, el compromiso que se adquiere para ir a los ensayos y preparativos. Lo vivimos como un trabajo social, que todos hacemos con ganas e ilusión, sobre todo la gente muy mayor que participa».

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