Borja Arratibel inaugura exposición en la casa de cultura Okendo de Gros

En su estudio. El pintor sanpedrotarra Borja Arratibel posa rodeado de algunas de sus creaciones, similares a las que se mostrarán en Okendo./
En su estudio. El pintor sanpedrotarra Borja Arratibel posa rodeado de algunas de sus creaciones, similares a las que se mostrarán en Okendo.

El artista sanpedrotarra muestra desde hoy en la capital guipuzcoana más de una treintena de dibujos, definidos como una crítica de la realidad y las élites mundiales

ELENA VIÑASPASAIA.

Borja Arratibel desembarca con sus obras en la casa de cultura Okendo del barrio donostiarra de Gros para protagonizar una exposición, la primera en solitario que lleva a cabo en los últimos años. Bajo el título 'Jendea eta jendilajea', la muestra se inaugurará esta misma tarde, a partir de las 19.00 horas, en la denominada sala antigua, donde permanecerá abierta al público hasta el próximo 23 de febrero.

Quienes la visiten tendrán ocasión de contemplar más de una treintena de creaciones de este artista sanpedrotarra. Se trata de una serie de dibujos realizados en diferentes formatos -unos se presentan en cuadros de 70 x 100 centímetros y otros, en 50 x 70 centímetros- que tienen como punto de partida fotografías publicadas habitualmente en las páginas de los periódicos acompañando diversas noticias.

Su autor los define como «una especie de crítica» que aspira a «desnudar» la realidad y con ella, a los grandes mandatarios del mundo y la manipulación que, a su juicio, ejercen. «Es un retrato de las grandes élites sociales, políticas y económicas y de los medios de comunicación, pero no reflejan personas concretas», manifiesta.

«Es un retrato de las grandes élites sociales, políticas y económicas, no de personas concretas»

Arratibel los define como «dibujos rápidos», aunque este término no responde al proceso creativo que encierran. Según explica, «son rápidos, pero llevan su tiempo. Un trabajo de una hora puede dilatarse en el tiempo y dar lugar a días, porque los dejo y los retomo en función de cómo va quedando la mancha. Empiezo por hacer un boceto a carboncillo, para continuar con acrílico negro y espátula, lápices de colores...».

Finalmente, para «rematar», se decanta siempre por fondos «planos» con el fin de «reforzar» la imagen protagonista de cada una de las obras. El resultado es una «síntesis», una crítica abierta más que un retrato.

El pintor opta por materiales fácilmente asequibles, casi simples. De este modo, un pliego de papel de estraza se convierte en su particular lienzo en blanco y la punta afilada de carbón en un arma más certera incluso que un pincel. La elección de estos útiles también tiene su consecuencia directa en el proceso creativo final.

Así lo asegura Borja Arratibel, quien confiesa sentirse «muy cómodo». «Lo bueno de trabajar con materiales baratos es que te relajas», insiste.

El triunfo de lo grotesco

En la presentación de la exposición, Teles Hernández señala que «la obra de arte no busca siempre el placer y el goce de quien la contempla, aunque esto sea, por lo general, lo que el espectador espera; en multitud de ocasiones la finalidad del artista es muy otra, y su obra, en lugar de ser una fuente de gozo, es un grito, un martillo, un látigo para fustigar y quien la contemple despierte y reflexione».

Asegura que esto es lo que, concretamente, persigue Borja Arratibel con los dibujos que expone en la capital guipuzcoana. «Y nos ofrece en esta exposición, 'Jendea eta jendilajea'. En ella nos hace una invitación a la reflexión a partir de un mundo de figuras grotescas. Es un mundo de gente que le asfixia y que él hábilmente representa con breves trazos y escaso color, unas veces con ironía y otras con toda la crueldad que el tema ofrece», sostiene.

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