Las bateleras pusieron el broche

La foto gigante de familia de todos los participantes en la fiesta organizada por el Club Deportivo Yola. A la derecha, bailando el popular 'Zortziko de las Bateleras'. / FOTOGRAFÍAS: IÑIGO ARIZMENDI

Arrieder se impuso en la regata de bateles celebrada en aguas de la bahía

ELENA VIÑAS PASAIA.

Rosa, azul, rojo, amarillo mostaza, verde, naranja, morado... Ataviadas de los más diversos colores, mujeres de todas las edades tomaron ayer San Juan reivindicando el papel de aquellas bateleras que durante siglos cruzaron a remo la bahía con pasajeros y mercancías a bordo de sus pequeñas embarcaciones. Las bateleras continúan muy presentes en nuestros días. Y no sólo por las deportistas que han heredado su nombre, sino porque su fama ha quedado inmortalizada para siempre en cuadros y libros.

No es de extrañar. Ellas fueron las encargadas de sacar adelante familias al completo, mientras los hombres se ausentaban durante meses para hacerse a la mar u ocuparse de otros trabajos lejos del pueblo que les vio nacer. Ayer las descendientes de las bateleras volvieron a ser protagonistas en una de las jornadas más destacadas de las fiestas de Santiago de Pasai Donibane.

Pasaban pocos minutos de las once de la mañana, cuando grupos de niñas, jóvenes y vecinas ya entradas en años se daban cita en Meipi para, con atuendos inspirados en los de otros tiempos ya lejanos, cumplir con una tradición que abandera el Club Deportivo Yola. Sus responsables organizan cada año, coincidiendo con la celebración de San Ignacio, una fiesta que invita a viajar en el tiempo y rendir tributo a cuantas hoy son leyenda.

«Es un día especial», coincidían en señalar varias sanjuandarras que hacían corrillo mientras colocaban el pañuelo sobre los hombros y el sombrero de paja dejándose caer sobre la tela. Su gesto era imitado por las más pequeñas, que recogían su cabello en un moño alto.

Entre las más veteranas se encontraba Rosa Sistiaga, quien nunca duda en hacer una acérrima defensa del papel que las bateleras de antaño jugaron, con su fuerza y con su trabajo. Tal vez por su impagable contribución a Pasaia se animan cada vez más sanjuandarras a ponerse en su lugar, aunque sólo sea durante un día al año. Otras llevaron ese gesto hasta las últimas consecuencias, participando en la regata de bateles que se desarrolló ante la plaza Santiago.

Animación en el mar

La animación era máxima en la orilla, convertida en palco de honor de la competición disputada por la más de una veintena de equipos que entraron en liza. Tras cerca de una hora de regata, se daba a conocer el nombre del batel ganador. Se trataba del tripulado por los deportistas de Arrieder, que lograban completar el recorrido en un tiempo de 4.39.73, que a punto estuvo de pulverizar el récord existente desde 2014.

El segundo puesto fue para Gaztarrotz (4.50.84), al tiempo que Txartiku se hizo con el tercero por 4.55.40. Tras estas tripulaciones se posicionaban las de Satsa, Bixenar, Iñalurreta, Lete, Puskazarreta, Sumillondo, Bordaundi, Arrangu, Bonasaitza, Larrabide, Santa Ana, Arrokaundieta, Kabitte, Londres, Eiro, Juandanburu y Erroteta.

Los cuatro integrantes de cada uno de estos equipos, formados por tres remeras y un patrón o patrona, compartieron mesa y no pocas anécdotas en la comida popular a la que el Club Deportivo Yola les invitó en la plaza, a las puertas del viejo ayuntamiento.

A la celebración se sumó buen número de vecinos de este distrito, que festejaron unidos el final de sus fiestas patronales, que arrancaron siete días antes. Anteriormente tuvieron la oportunidad de presenciar el denominado 'Zortziko de las Bateleras', que bailan, remos en mano, jóvenes y niñas. El aplauso final fue tan sonoro como el que pudo oírse una y otra vez durante la entrega de premios a todos los participantes. Un DJ puso banda sonora a la sobremesa que se alargó bajo el sol.

Fuegos artificiales

Los sanjuandarras disfrutaron de las últimas horas de las Santiago Jaiak en el casco antiguo, donde las propuestas se multiplicaban a orillas del mar. La cantina de Alabortza fue escenario de un concierto, al tiempo que la plaza Santiago albergaba un espectáculo a cargo del grupo de baile Eskola, patrocinado por los bares Remos y Arkupe Berri.

Comenzaba a ocultarse ya el sol, cuando la tamborrada de jóvenes y adultos de Itsas Mendi formaba filas en el arco de Bonantza dispuesta a actuar con la Txaranga Pasai. Los tambores y barriles calentaban motores bajo un cielo que se teñía de tonalidades rosas y naranjas. Era el anuncio de que los festejos tocaban a su fin y debían anunciarlo con sus rataplanes de una esquina a otra de Pasai Donibane.

Más tarde llegarían tanto la arriada de bandera en la balconada del ayuntamiento y los fuegos artificiales que pintaron de luces de colores el firmamento y con su reflejo, también las aguas de la bahía, a cargo de Pirotecnia Valecea.

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