La bahía de Pasaia se vistió de blanco

Coches y aceras se teñían de blanco en El Poblado./
Coches y aceras se teñían de blanco en El Poblado.

La nieve obligó a paralizar el tráfico rodado en las principales arterias del municipio

ELENA VIÑAS PASAIA.

Pese a que la nieve que tiñó de blanco de madrugada la bahía de Pasaia hizo las delicias de los vecinos de los cuatro distritos, la de ayer no fue una jornada nada fácil. Los agentes de la Guardia Municipal y operarios de mantenimiento urbano, junto a los concejales competentes, se vieron obligados a solventar las múltiples dificultades que se fueron presentando desde primeras horas de la mañana.

El cruce de dos autobuses de línea a la entrada de Trintxerpe obligó a mantener cerrado dicho acceso, mientras la circulación se fue complicando cada vez más hasta llegar a quedarse inmóvil. No había forma de avanzar. Ante esta situación, la Autoridad Portuaria permitió al Ayuntamiento que se habilitara el solar de la zona de La Herrera situado frente a la empresa Rodolfo como zona de estacionamiento provisional. También permitió el tránsito de vehículos por la zona portuaria para los desplazamientos que tenían lugar entre Trintxerpe y Errenteria.

El consistorio comenzaba a dar información actualizada del estado de las carreteras a través de sus redes sociales. La ciudadanía pudo seguir, casi minuto a minuto, cómo iba desarrollándose la mañana. «Pasaia-Lezo Lizeoa y Karmengo Ama están cerrados. El transporte urbano de Trintxerpe no circula. Lurraldebus no llega a San Juan, se queda en Errenteria. El Topo llega hasta Loiola y Renfe funciona sin problemas», avisaban.

Los problemas se multiplicaban en otros distritos. Desde la Avenida de Navarra de Antxo a la carretera de Jaizkibel, sin olvidar el cierre de la variante. Hubo que esperar a minutos antes de las doce del mediodía para que el tráfico se normalizara.

Día de fotos y juegos

La otra cara de la moneda la representaban los centenares de personas que dejaban a un lado las ocupaciones diarias para disfrutar a lo grande de una estampa que hace años que no se producía. Las redes sociales echaban humo con la infinidad de fotografías que se compartían desde las distintas orillas.

La nieve era la protagonista también de los juegos de niños y no tan niños. Trineos, guerra de bolas y hasta muñecos helados tomaban el paisaje. Del Paseo del Faro a los embarcaderos de San Juan y las txalupas tradicionales de Albaola, sin olvidar el muelle del Hospitalillo de Trintxerpe y la Alameda Gure Zumardia de Antxo. El blanco tiñó calles y montes para extenderse hasta el mar. El espejismo sólo duró unas horas.

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