Diario Vasco

«Eskerrik asko, Joxe Mari. Adiós al Bodegón»

José Ignacio Murua, Joxe Mari Garciandia y Amador Mayo. A la derecha, las más txikis de la tribu. Abajo, los cíngaros ante la lonja.
José Ignacio Murua, Joxe Mari Garciandia y Amador Mayo. A la derecha, las más txikis de la tribu. Abajo, los cíngaros ante la lonja. / FOTOGRAFÍAS ELENA VIÑAS
  • La reina de Caldereros dedicó su discurso a la despedida del popular negocio de San Pedro

El popular Bodegón de San Pedro, que durante décadas han regentado Joxe Mari y Maribel, cerró ayer sus puertas para siempre. La triste despedida se convirtió en protagonista inesperada de la salida de Caldereros y del discurso que la reina pronunció. Incluso el recorrido de la comparsa se varió en el último momento para tener un detalle con sus propietarios.

El propio Joxe Mari salió a la puerta de la tienda -la parte que funcionaba como el bar ya se cerró años antes- para recibir el cariño de los vecinos, que se tradujo en una canción especial.

Reivindicativo y mordaz. Así fue el resto del discurso que la reina de Caldereros de la Hungría leyó posteriormente. José Ignacio Murua volvió a meterse en la piel de la máxima autoridad de la tribu de los cíngaros para denunciar públicamente que «nuestro pueblo está cada día peor».

«Mucho peor cada día», insistió ante el público su rubia y simpática majestad refiriéndose al citado distrito pasaitarra, mientras añadía que «los políticos dicen que lo quieren arreglar, pero los vecinos no se creen ya sus promesas».

Durante su intervención, Murua dio la bienvenida a Hiru T'erdi, la cafetería abierta recientemente junto al frontón, «que ha arreglado el pueblo con su instalación». «Es un bar más para calentar nuestras gargantas, en el que venden también pan y vino claro e incluso, 'gorria'», señaló. También hizo referencia a un nuevo comercio que ha visto recientemente la luz al otro lado de esta misma cafetería, en la calle Viuda de Passaman, el denominado Lau tinta. «Si los del bar necesitan sumar a tantos colores de vinos uno más, pueden ir a esta imprenta», comentó.

La reina de los Caldereros finalizó su discurso recordando que «en el pueblo hay muchas necesidades y valores que llenar, también hay algunos que están trabajando por San Pedro sin cobrar nada, mientras parece que es muy difícil que los políticos entiendan esa postura de dedicarse al pueblo y no cobrar nada».

Sus palabras dieron paso casi de inmediato a los ya familiares repiques de sartenes y martillos que inundaron la población, desde las cercanías del frontón hasta más allá de Torreatze, anunciando que ya falta menos para la celebración del Carnaval.

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