Diario Vasco

Cambiaron los camellos por un barco

Desde Oriente por mar. Melchor, Gaspar y Baltasar en la proa de una de las embarcaciones de Itxas Zerbi, en la que también viajaban sus pajes.
Desde Oriente por mar. Melchor, Gaspar y Baltasar en la proa de una de las embarcaciones de Itxas Zerbi, en la que también viajaban sus pajes. / FOTOGRAFÍAS ELENA VIÑAS
  • Los Reyes Magos desembarcaron en Trintxerpe tras una larga travesía por mar con sus pajes

Con sus cartas manuscritas en la mano y una expresión hecha a partes iguales de sorpresa e ilusión. Así aguardaban los más pequeños de la casa la llegada de los Reyes Magos a Pasaia a primeras horas de la tarde en el muelle del Hospitalillo. Los de Oriente viajaban a bordo de una pequeña embarcación que, cuando hizo su aparición en la lontananza, provocó sonrisas y gritos de emoción.

«¡Ya están aquí! ¡Son ellos! ¡Ya vienen los Reyes!», exclamaban nerviosos niños y no tan niños, mientras la nave se acercaba lentamente al puerto y podían reconocerse las siluetas de los viajeros; las de aquellos que portaban corona sobre su cabeza y la de los otros, más pequeños de estatura, que acarreaban en sus brazos regalos envueltos en papeles de brillantes colores.

Para entonces, los antorcheros y los miembros de Protección Civil de Pasaia ya habían tomado posiciones dispuestos a guiar a Melchor, Gaspar y Baltasar en su camino por Trintxerpe, primera parada tras su travesía por el mar. Sin apenas detenerse una vez efectuado el desembarco, sus majestades de Oriente se dirigían a la Tenencia de Alcaldía, donde multitud de pequeños hacían cola para poder transmitirles sus deseos personalmente.

La audiencia se repetiría horas más tarde en San Pedro, San Juan y Antxo, para que ningún niño de Pasaia se quedara sin poder entregar sus cartas a los Reyes Magos. Los protagonistas de la jornada tomaron parte, además, en las diferentes cabalgatas organizadas en cada distrito. A lomos de caballos, unas veces, y de burros, otras, desfilaron por las principales calles de las distintas poblaciones acompañados de un nutrido séquito.

No faltaron a la cita sus siempre fieles pajes, más antorcheros y grupos de simpáticos angelitos, como los que se subieron al tablao habilitado en la plaza Santiago de Donibane para saludar a la Virgen María, San José y el Niño Jesús de un Belén viviente que cada año conquista los corazones de los sanjuandarras.

No faltaron otras escenas cargadas de emoción, como las vividas en la Kultur Etxea de Antxo o en la Torre de San Pedro, puntos incluidos en los recorridos de una tarde mágica.

Sólo quedaba sacar brillo a los zapatos y colocarlos en un lugar bien visible, muy cerca del agua para los camellos y ese plato con dulces que permitiría reponer fuerzas a los Reyes Magos durante la larga noche que tenían por delante. Pronto muchos sueños se verían cumplidos.

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