Diario Vasco

Santa Ana recibió cerca de 2.400 peregrinos de los cinco continentes

Hospitaleros. El sanjuandarra Xatur Telletxea y Alberto Tejedor son dos de los encargados de atender a los peregrinos.
Hospitaleros. El sanjuandarra Xatur Telletxea y Alberto Tejedor son dos de los encargados de atender a los peregrinos. / FOTOS ELENA VIÑAS
  • A pesar de que la temporada ya se ha cerrado, Xatur Telletxea continúa ayudando a quienes solicitan información por teléfono

Un total de 2.389 peregrinos han pernoctado en el albergue de Santa Ana desde que éste abrió la temporada el pasado mes de marzo y hasta su clausura el 15 de octubre. Aunque el grueso de ellos procedía de diferentes países de Europa -656 españoles y 1.452 de otras nacionalidades-, también se ha recibido la visita de otros llegados de América (202), Asia (31), África (5) y Oceanía (43).

Las cifras han sido hechas públicas por los hospitaleros que, pertenecientes a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Gipuzkoa, se ocupan de forma totalmente voluntaria de este hospital de peregrinos pasaitarra. Entre ellos se encuentran Xatur Telletxea y Alberto Tejedor, quienes muestran su satisfacción por la buena acogida que el equipamiento ha tenido desde su inauguración en 2011. Entonces, fueron 1.302 peregrinos los que hicieron noche en las instalaciones situadas en la parte trasera de la ermita de Santa Ana, en Donibane. La cifra ha ido incrementándose año tras año hasta casi duplicarse éste, en el que parece haber tocado techo.

«El albergue se ha llenado casi todos los días. De hecho, cerca de 700 peregrinos no han podido quedarse a dormir en él y les hemos informado de otros lugares a los que podían acudir, por ejemplo, en San Sebastián. Además, hemos atendido a 350 que necesitaban credenciales», indica Telletxea.

Las mujeres continúan ganando «por goleada», superando el 50% de los usuarios. En cuanto a las edades, se ha recibido desde niños de apenas unos meses a personas mayores de 80 años, aunque el grupo más numeroso es el que se encuentra entre los 50 y 70 años.

Los meses de mayor afluencia de peregrinos continúan siendo los de verano, con julio y agosto en cabeza, seguidos de mayo, septiembre, junio, abril, octubre y marzo.

La mayor parte de quienes emprenden ruta a Santiago de Compostela lo hace a pie, pero también hay quien se decanta por hacerlo en bicicleta o a lomos de animales. «Este año tuvimos una persona que venía de regreso en un burro y dos más, un padre y una hija de Asturias, que llegaron a caballo. Fue toda una atracción en la plaza, porque estábamos en fiestas y niños y mayores aprovecharon para subirse y dar una vuelta», recuerdan los hospitaleros.

Xatur Telletxea destaca lo «identificados» que se sienten los vecinos con el albergue. «Más que nunca», subraya, y añade que «nos ayudan mucho». Tanto es así, que una vez acabada la temporada, los hospitaleros voluntarios celebraron su encuentro y fueron agasajados con un hamaiketako en el Club Deportivo Yola, así como con una comida en la sociedad Itsas Mendi.

Últimas novedades

A pesar de que el albergue de Santa Ana permanecerá cerrado hasta la próxima Semana Santa, llevándose a cabo diversos tratamientos recomendados por Sanidad, los peregrinos que continúan llegando a Pasaia encuentran en la puerta de este hospital un número de teléfono atendido por Telletxea, quien les ofrece la información que precisen.

No es la única novedad. Este año, la Consejería de Interior del Gobierno Vasco ha puesto en marcha un servicio de atención, guía y auxilio a peregrinos que pasen por Euskadi. «Y al menos una vez por semana subían a Santa Ana ertzainas para hablar con los hospitaleros y ver qué tal estaban», indican.

Sus próximos retos pasan por dotarse de mayor alumbrado público en las inmediaciones del albergue, una fuente, papeleras y una señal que, más allá de la popular flecha amarilla que indica el camino hacia Santiago, caracterice a Pasaia. Son algunas de las cuestiones que ya han transmitido al Ayuntamiento en una reunión mantenida recientemente con la alcaldesa y la teniente alcalde de San Juan.

Con el cierre de la temporada solo les resta una cosa por hacer, destinar a una buena causa los donativos que dejan los peregrinos por pernoctar en Santa Ana. «Dos tercios de ese dinero son para obras sociales como Cáritas, el Banco de Alimentos de Gipuzkoa y Cruz Roja. El resto, para gastos de mantenimiento, limpieza, factura de la luz...», concluyen los peregrinos voluntarios.

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