Diario Vasco

Las intensas lluvias provocaron un desprendimiento en Borda-Enea

Borda-Enea. La tierra cayó sobre los contenedores de residuos y uno de los dos carriles de circulación.
Borda-Enea. La tierra cayó sobre los contenedores de residuos y uno de los dos carriles de circulación.
  • Una ladera se vino abajo obstaculizando un carril de la circulación, aunque sin provocar heridos ni daños de consideración

Las intensas lluvias que apenas han dado tregua desde este pasado fin se semana han provocado diversas incidencias en Pasaia. La más importante ocurría a últimas horas de la tarde del martes, cuando tenía lugar un desprendimiento en la zona alta de Trintxerpe.

El suceso se producía a la altura del portal número uno de Borda-Enea. Una ladera se venía abajo arrastrando gran cantidad de tierra, árboles y arbustos, que sepultaron algunos de los contenedores de residuos situados junto a la acera e invadieron uno de los dos carriles de circulación, concretamente el de subida.

Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos y todo quedó en un susto, aunque algunos vecinos señalaron a este periódico que se habían librado «de milagro» por estar a punto de pasar por ese punto cuando el monte se vino abajo.

Como resultado del desprendimiento, además, una pasarela peatonal situada unos metros por encima ha quedado prácticamente en el aire.

Personal del departamento de Servicios del ayuntamiento se afanaba ayer por retirar la tierra y maleza de Borda-Enea, mientras quienes residen en esta calle no ocultan su preocupación por lo ocurrido. «Llevábamos tiempo alertando de que algo así iba ocurrir», recordaban.

No es la primera vez que en este mismo lugar se produce un derrumbe en la misma ladera que ahora se ha visto afectada. En noviembre de 2012 ya ocurrieron dos incidentes similares con pocos días de diferencia, también a consecuencia de las fuertes lluvias caídas.

Borda-Enea no es el único lugar en el que las precipitaciones están provocando problemas. Los vecinos de los números superiores de la calle Pescadería, donde también hubo un grave desprendimiento hace cuatro años, se quejan del agua que desciende por su acceso peatonal como si de un río se tratara.

Escenas similares se habrían vivido, igualmente, en las últimas horas en otras calles como Azkuene.

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