Diario Vasco

Albaola acogerá el lunes una clase magistral de fotografía de Testemale

La Factoría Marítima Vasca Albaola será escenario este próximo lunes de una Masterclass de fotografía enmarcada dentro del programa de ocio juvenil #Izanaezberdin y Quiksilver. La iniciativa será impartida por Bernard Testemale, de 10 de la mañana a 12 del mediodía, en las instalaciones de Ondartxo, donde se lleva a cabo la construcción de la réplica del galeón San Juan.

Según informan sus organizadores, se trata de un taller en el que los participantes podrán disfrutar de una presentación de la historia de la fotografía a través de sus orígenes y del proceso fotográfico de las placas de colodión húmedo presentado por el mismo fotógrafo, Bernard Testemale.

Gracias a su presencia en Pasai San Pedro, los asistentes a esta iniciativa también contarán con la posibilidad de descubrir de cerca la historia del desarrollo del libro 'The Big Wave Riders of Hawaii'.

La Masterclass prevista para el lunes en la Factoría Marítima Vasca Albaola es gratuita y se define como abierta «para todos los públicos».

Exposición en Tabakalera

Paralelamente, Quiksilver e #Izanezberdin presentan una colección de obras de arte dedicadas a «la intrínseca conexión entre la historia del surf y la fotografía». Lo hacen con la puesta en marcha de una exposición, que debe su nombre precisamente al libro ya citado, 'The Big Wave Riders of Hawaii'.

La muestra tendrá lugar, del 23 de septiembre y hasta el 23 de octubre, en Kutxa Kultur Plaza, en el edificio Tabakalera de San Sebastián. Aquellos que se acerquen a visitarla tendrán ocasión de contemplar algunas de las imágenes que se incluyen en las páginas de la mencionada publicación.

Realizados a través del objetivo de Bernard Testemale, esta excepcional colección de retratos ha sido captada en su totalidad en placas de colodión, utilizando una técnica compleja desarrollada hace más de 150 años. Los impresionantes resultados en color plateado-negro evocan una mirada hacia el pasado y son tan únicos como impredecibles, dado que las placas de colodión son muy sensibles a la luz ultravioleta y a los cambios de temperatura. Se trata, por tanto, de un difícil y largo proceso que requiere bastante paciencia y pasión por parte tanto del fotógrafo como de la persona retratada.