Diario Vasco

Los sueños se pintan de rosa en La Concha

La Marea Roxa conquistó la rampa del puerto donostiarra con su color, canciones y ánimos a las dos tripulaciones de San Juan.
La Marea Roxa conquistó la rampa del puerto donostiarra con su color, canciones y ánimos a las dos tripulaciones de San Juan. / ELENA VIÑAS
  • Cientos de sanjuandarras se sumaron a la Marea Roxa

Banderas de dimensiones colosales, sonido de sirenas, música interpretada por una improvisada banda y una oleada de gente. El desembarco de la Marea Roxa en Donostia se convirtió la mañana de este pasado domingo en un espectáculo capaz de hacer sombra a los auténticos protagonistas de la jornada, los remeros que habrían de entrar horas después en liza para disputar la primera regata de Bandera de La Concha. Entre ellos se encontraban los de San Juan, los chicos y las Batelerak, que contaron con una afición digna de matrícula de honor. «Hemos quedado a las 8.15 de la mañana en Meipi para hacernos una foto y coger el autobús que nos ha traído directos a San Sebastián, pero hoy no ha costado madrugar. Lo difícil ha sido pegar ojo esta noche. Nos pueden los nervios», comentaban varios de los seguidores más jóvenes de Pasai Donibane Koxtape Arraun Elkartea.

El movimiento social creado en el pueblo entorno al remo se traducía en una multitud rosa formada por cientos y cientos de vecinos de todas las edades. «San Juan se ha quedado casi vacío. Como se enteren los cacos, ya verás la que nos espera a la vuelta», bromeaban. El sentido del humor sólo encontró freno durante las tandas que celebraron sus deportistas. Sin apenas respirar siguieron la de las chicas, hasta que éstas finalizaron marcando el mejor tiempo y aventajando en dos segundos a sus rivales de Hibaika. Con el corazón en un puño vivieron la de ellos, que lograban meterse en la tanda de honor para la cita definitiva. «Es lo que queríamos y lo han conseguido», señalaban.

Aplausos de las Batelerak

Pero la mejor actuación llegó cuando la Marea Roxa tomó la rampa del puerto para brindar un recibimiento de altura a las dos tripulaciones. La de Juan Mari Etxabe se ponía en pie a bordo de la trainera para aplaudir a los aficionados. El gesto provocaba una salva de aplausos, gritos y canciones; también abrazos con lágrimas que no encontraron freno en las herederas de esas mujeres que enamoraron a Víctor Hugo. «Batelerak, batelerak, oe, oe, oe...», entonaban los sanjuandarras, mientras Txiripi ayudaba a las chicas a desembarcar y reencontrarse con algunas de sus compañeras que habían tenido que quedarse en tierra, como Inder Paredes, María Mendizabal, Laura Goldazarena y Ondiz Lekubarri.

No menos emotivo fue el recibimiento a la Erreka. Su patrón, Endika Pérez, grababa con el teléfono móvil la entrada al puerto para compartir el vídeo poco después en las redes sociales; una forma de demostrar a la Marea Roxa el impacto que causa a los remeros sus ánimos. Algunos se emocionaban especialmente a su llegada a tierra, como Iñigo Arraras, a quien le aguardaba una pancarta con el lema 'Aúpa osaba Iñigo', sujeta en alto por Eider y Maider.

Otros niños corrían a fotografiarse con la embarcación en la que viajan los sueños de hombres y mujeres que el domingo aspiran a hacerse con la bandera. Como dice una antigua canción, «a los remeros de San Juan nadie los puede vencer».