Los Reyes Magos atendieron las peticiones de los niños de la villa

Lanzamiento de caramelos. Los pajes trabajaron de lo lindo./FOTOS ARIZMENDI
Lanzamiento de caramelos. Los pajes trabajaron de lo lindo. / FOTOS ARIZMENDI

El cartero real, montado en un caballo, se encargó de recoger las cartas que le entregaron los más pequeños

LUISMA RODRÍGUEZERRENTERIA.

Los tres Reyes Magos de Oriente, Melchor, Gaspar y Baltasar, una vez más fueron fieles a su cita de la tarde del 5 de enero con los niños errenteriarras y ayer recorrieron las calles recogiendo sus peticiones, que sin lugar a dudas habrán tenido una materialización hoy por la mañana en forma de regalos.

Una numerosa comitiva arropó a la cabalgata de Errenteria, que encabezó una trikitixa, a la que siguió el carro tirado con el burro que llevaba la estrella de David, que conducía a los reyes a su destino.

Confetis a su paso

Varios niños ataviados de baserritarras lanzaron confetis a su paso, seguidos por varios carboneros en un claro guiño de hermanamiento con el Olentzero que ya visitó la villa en diciembre.

Por segundo año un espectacular tren chu-chú de color rojo animó la comitiva y fue el vehículo ideal para transportar los grandes paquetes de regalos.

El cartero real montado a caballo, se multiplicó para poder recoger de las manos de los niños, que estaban en las aceras las cartas con sus peticiones.

Como es tradición la primera carroza, encabezada por varias decenas de antorcheros, fue la del Rey Melchor, que saludaba a los viandantes, mientras sus pajes arrojaban caramelos a la multitud.

Seguidamente nuevos antorcheros anunciaban la llegada de la carroza del Rey Gaspar y la cabalgata tuvo como siempre su broche de oro con la presencia del rey negro, Baltasar, cuyos pajes también fueron pródigos en lanzar caramelos.

Tras el desfile por las calles céntricas de la villa tuvo lugar la recepción de los tres reyes a los niños, que como en los últimos años se llevó a cabo en Merkatuzar. En dicho lugar, Melchor, Gaspar y Baltasar escucharon con atención cúales eran los deseos de los pequeños.

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