«Falta una estrategia común contra la enfermedad mental»

Txema Arenzana. / ARIZMENDI

LUISMA RODRÍGUEZ ERRENTERIA.

Las asociaciones Aldura de Errenteria y Arraztalo de Oiartzun vienen trabajando en los últimos años en la mejora de la atención a la enfermedad mental en la comarca de Oarsoaldea. El errenteriarra Txema Arenzana es una de las cabezas visibles de Aldura.

-¿Por qué surgieron Aldura y Arraztalo en Oarsoaldea?

-Arraztalo surgió en Oiartzun en el año 2009 porque algunos familiares vimos la necesidad de abordar ciertas carencias del sistema de atención a las personas con enfermedad mental. Durante algunos años los ayuntamientos de Oarsoaldea tuvieron en marcha un programa de inserción laboral para estas personas. Con el objetivo de participar de forma coordinada como familiares en dichos programas, nos empezamos a reunir y así se creó la asociación. Teníamos la inquietud de saber si se podía hacer algo más por nuestros familiares.

Aldura se creó en el año 2015 de una forma similar. Arraztalo firmó un convenio con la Diputación para contratar a seis personas de la comarca e integrarlas en el programa de integración laboral que tenemos en Oiartzun. Los familiares de esas seis personas se empezaron a reunir y animados desde Arraztalo crearon su propia asociación porque en el resto de municipios de Oarsoaldea se ven las mismas carencias.

-¿Cúal es la situación actual en la comarca respecto a la atención a la enfermedad mental?

-En Oarsoaldea, como en el resto de las comarcas, la atención a la enfermedad mental se basa en dos pilares: la atención sanitaria y la atención social. La sanitaria está centrada en controlar la enfermedad y sus consecuencias. La herramienta principal son los medicamentos que se complementan en algunas ocasiones con terapia u otros recursos como los centros de día. En la social existen pocos recursos para que las personas con enfermedad mental puedan rehacer su vida y conseguir que sea plena. Desde los ayuntamientos y la Diputación se gestionan recursos como las ayudas sociales o las plazas residenciales.

A este respecto, vemos que una vez controlada la fase más grave de la enfermedad, son los familiares los responsables de la atención de estas personas. Dedican la mayor parte del tiempo a que las personas con enfermedad mental sigan su tratamiento, vayan a las consultas y a resolver los problemas diarios con más pena que gloria.

-¿Cúales serían las principales demandas de ambas entidades?.

-En primer lugar, no creemos que la palabra «demanda» sea la adecuada. Para hacer frente al problema de una forma eficaz, no deberíamos ser nosotros los que pedimos y las instituciones las que dan. Tenemos que trabajar todos juntos. Por ello, la principal propuesta es que nos sentemos a analizar el problema.

En el caso de las personas con enfermedad mental nos encontramos con que las consecuencias afectan a muchos ámbitos de la vida y que la atención está a cargo de muchas entidades y personas diferentes. Están las personas con enfermedad mental, los familiares, el ámbito sanitario, los servicios sociales, las asociaciones, las empresas de inserción y otros muchos actores. Desde nuestro punto de vista, en estos momentos cada uno tenemos nuestra propia estrategia, lo que no tiene ningún sentido si queremos dar una respuesta integral a este problema.

Es un problema social que debemos abordar de forma integral, teniendo en cuenta las consecuencias de la enfermedad en la salud, la convivencia familiar y el trabajo entre otros aspectos. Desde Arraztalo y Aldura hemos propuesto la creación de una mesa comarcal de Salud Mental. Juntémonos para analizar el problema, proponer unas líneas de trabajo e ir cada uno en nuestro ámbito realizando acciones hacia unos objetivos comunes.

-¿Qué proyectos tienen de cara al futuro más inmediato?

-De cara al futuro, en Arraztalo está el objetivo de consolidar el proyecto. Esto se traduce en que tenemos que buscar la implicación de las instituciones territoriales y las empresas de nuestro entorno, no solo la de los ayuntamientos. Tenemos una actividad laboral, la de las huertas, con un mercado en expansión pero necesitamos encontrar más recursos para poner a más personas con enfermedad mental a trabajar. La herramienta para ello es el Centro Especial de Empleo, que en estos momentos es ciencia ficción. No hay forma de crear uno en Euskadi porque no hay una ley que diga cómo hacerlo, aunque ya existiera antes de que Lanbide asumiese las competencias de Empleo. En Aldura, el objetivo inmediato es encontrar una actividad con la que empezar un programa de integración laboral.

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