Los errenteriarras siguen siendo fieles a la feria de Santo Tomás

La feria, que cada vez está más consolidada, atrajo a numeroso público. Este año, además, contó con la complicidad del buen tiempo./FOTOS ARIZMENDI
La feria, que cada vez está más consolidada, atrajo a numeroso público. Este año, además, contó con la complicidad del buen tiempo. / FOTOS ARIZMENDI

La cita gana más espacio con la incorporación, este año, de la plaza Xabier Olaskoaga

LUISMA RODRÍGUEZERRENTERIA.

Los errenteriarras se volcaron un año más con la feria de Santo Tomás, que se celebró aprovechándose de un magnífico comienzo gracias a una soleada mañana.

Lo cierto es que de año en año la cita va ganando en presencia y también en espacio, no en vano, este año a los habituales lugares de instalación de los puestos de txistorra, de animales, de productos agrícolas y de artesanía en la Alameda, Plaza Lehendakari Agirre, calle Viteri, Herriko Plaza y Plaza de los Fueros, se le ha sumadola Plaza Xabier Olaskoaga, que por vez primera acogió también la visita de los errenteriarras, para conseguir que la zona central se vaya descongestionando.

La comisión organizadora de la feria volvió a echar el resto y elaboró un amplio programa, para arropar a la figura central de la feria, que como todos los años es la cerda colocada en su jaula de la Alameda y que este año llevaba el nombre de Saratxo, en homenaje a la Coral Landarbaso, agrupación que que fue elegida por llever el nombre de Errenteria por todo el mundo en el marco de su actividad cultural anual.

Este año se instalaron por todo el recinto ferial cerca de una veintena puestos de venta de txistorra, como no podía ser menos, pero también de talos de queso o de chocolate, que cada vez tienen más éxito.

Varios concursos

En la feria no faltaron otros alicientes como concursos de lanzamiento de txapela, herri kirolak, una sesión de bertsos, saltos o trikitilaris.

Nuevamente la venta de distintos productos artesanales como pan, chorizo, queso, mermelada, o miel complementó su celebración.

Tambén fue un gran aliciente, especialmente para los más pequeños poder contemplar en vivo distintas especies de animales, ya que junto a la cerda también hubo gallinas, ovejas y hasta un pavo real, que estaban ubicados en sus jaulas situada en la Plaza Lehendakari Agirre.

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