Una brigada ha limpiado el río Oiartzun y cuatro regatas de la villa

Río OIartzun. Se ha limpiado su cauce el mes pasado./ARIZMENDI
Río OIartzun. Se ha limpiado su cauce el mes pasado. / ARIZMENDI

LUISMA RODRÍGUEZERRENTERIA.

Fruto del convenio de colaboración entre el Ayuntamiento y la Asociación de Desarrollo Rural Behemendi, una brigada compuesta por dos personas ha realizado el pasado mes de julio labores de limpieza en el cauce del río Oiartzun y en las regatas Tolarieta, Masti, Lintzirin y Epentza. De esta manera «se da continuidad a la iniciativa realizada por primera vez en 2016, limpiando los cauces de las regatas Tolarieta, Masti y Epentza, además de las del río Oiartzun y la regata de Lintzirin hechas el año pasado». La brigada recogió 30 bolsas de basura (unos 170 kilos de residuos) en estos cauces.

En el caso del río Oiartzun se limpió el tramo que discurre entre la muga de Oiartzun y la plaza de Santa Clara, incluido el tramo de la regata Lintzirin desde el barrio de Lartzabal y hasta la muga de Oiartzun. En los mismos se recogieron residuos vertidos por la población de todo tipo: bolsas de plástico, recipientes de plástico, trapos y trozos de tejidos, ropas, botes de insecticidas, planchas de plástico y trozos de cierres de alambre, entre otros.

De la misma manera, se limpiaron también las regatas Tolarieta, Masti y Epentza. Los tramos limpiados fueron desde el caserío Tolarieta hasta el polígono Masti-Loidi en el primer caso, desde el caserío Loidi y hasta el barrio de Pontika en el segundo y desde Perurena hasta Txikierdi en el tercero.

Desde el consistorio han señalado que «los residuos recogidos en los cauces indican que todavía existe parte de la población que vierte los mismos en cualquier lugar, por lo que se quiere hacer un llamamiento a estas personas para que se separen correctamente los residuos y los depositen posteriormente en los lugares indicados para ello».

Añaden que «todos los residuos encontrados en estos cauces no hacen más que dañar el mismo, aparte de ensuciar el paisaje y dar una mala imagen de un ecosistema vivo como es el río».

Y señalan que «a medida que se van descomponiendo estos residuos producen afecciones en los cauces, liberando compuestos químicos perjudiciales para el ecosistema y produciendo focos de contaminación. En el caso del plástico, puede enrollarse en aves y peces, pudiendo llegar a acabar con la vida de estos animales. En otros casos, incluso llegan a ingerir fragmentos del mismo, con el mismo resultado de muerte para el animal».

Finalizan diciendo desde el Ayuntamiento que «si en un futuro queremos vivir rodeados de ríos limpios llenos de aves, vegetación y seres vivos, debemos cuidar los cauces, ya que los residuos y vertidos son un obstáculo para el desarrollo de la biodiversidad fluvial. Para ello, la población y las instituciones debemos trabajar conjuntamente, cuidando el medio ambiente y gestionando correctamente los residuos derivados de nuestros hábitos y actividades».

Fotos

Vídeos