Diario Vasco

Desfile de iñudes en Santacruces

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Las lavanderas, en plena acción. / ARIZMENDI

  • Decenas de vecinos participaron en el evento, que remedó las costumbres y sectores sociales de final del siglo XIX y comienzos del XX

El tradicional desfile de iñudes y artzaias que se celebró al mediodía por las calles del centro de Lezo volvió a ser el acto principal y el que reunió a más personas en las calles, dentro de la última jornada de las fiestas de los Santacruces, que se han venido celebrando en la localidad desde el pasado martes.

El lucido desfile, que siempre atrae a numeroso público que se despliega a lo largo del extenso recorrido para ver el paso de las iñudes y ar-tzaias y de la comitiva que les acompaña, tuvo varias novedades que lo enriquecieron.

Una de las más celebradas fue una escena humorística en la que dos mujeres jugaban un partido de tenis ataviadas con el vestuario de principios del siglo XIX, con red y un juez de pista incluidos.

También hubo otra carroza que representó un frontón de pelota, así como una trainera, y también se sumaron un camión de bomberos auténtico y un coche antiguo.

No faltaron los barquilleros y panaderos, que a su paso repartían a los espectadores barquillos, galletas, piruletas o trozos de pan, ni tampoco las floristas, que regalaron rosas a su paso, o las lavanderas, que en este caso lo que hacían era mojar de agua al público.

El desfile se completó con una tamborrada, caballos abriendo la comitiva y los sectores sociales de la época reflejados prácticamente en su integridad, ya que no faltaron ni los hombres y mujeres de la alta sociedad, con sus sombreros de copa ellos y ellas con sus espectaculares vestidos y tocados, ni los baserritarras, o el clero, los médicos y enfermeras, los deportistas o el pueblo gitano.