Hacia el coche autónomo

Futuro inmediato

La llegada del coche autónomo plantea muchas incógnitas

Las reuniones durante el trayecto a un lugar serán una realidad./Charly
Las reuniones durante el trayecto a un lugar serán una realidad. / Charly
ANDRÉS VIEDMA

Uno de los temas que han suscitado mayor interés y comentarios en el reciente Salón de Fráncfort al que asistimos ha sido el del coche autónomo. Una legislación por realizar, complicada y con muchos matices a tener en cuenta. La complejidad del propio sistema que está precipitando una carrera a escala mundial por la obtención del mejor sistema de conducción autónomo y muchas otras variables están en boca de todo el mundillo del automóvil.

Por si fuera poco esta semana se ha sabido que Lyft, va a crear una división específica para el coche autónomo. Preven contratar a más de 100 ingenieros para acelerar su tecnología de vehículos sin conductor.

Google, por ejemplo, ha creado una célula independiente de su conjunto creando Waymo, con la idea de hacer coches más clásicos y comercializables. También Uber quiere invertir en su coche autónomo o Audi, que ya está probando sus coches sin conductor en Nueva York. Tesla y su AutoPilot están probando vehículos de este tipo en nuestras carreteras. BMW, Ford, Volvo, PSA y otras también están trabajando a marchas forzadas para dar respuesta a esta nueva tendencia.

Lógicamente, al tratarse de una novedad de tamaña importancia e implicación, el despegue no está siendo tan sencillo como pudiera parecer. Tesla está teniendo muchos problemas (con incidentes algunos de ellos mortales) por el uso incorrecto del mal llamado autopiloto (ya que no es 100% autónomo, sino ayuda a la conducción). Además, según datos oficiales, Google registró 124 fallos en 2016 y los Tesla 182.

Paralelamente a estos problemas de fabricación y desarrollo está el precio. Ahora mismo es desorbitado e inasumible. Hace 8 años, producir uno de estos vehículos autónomos costaba alrededor de 70.000 euros. Actualmente su coste ha bajado algo pero supera el precio de un coche tradicional, debido principalmente a la incorporación de sensores, etc.

Otro punto delicado en estos vehículos es el debate moral sobre la responsabilidad en caso de un accidente y la ciberseguridad. Se sabe que ya se han podido hackear la dirección de los coches conectados, no autónomos, con tan solo una conexión WiFi. Es fácil imaginar los riesgos cuando su conectividad sea total y la vida de sus ocupantes dependa al 100% de la tecnología, que no garantiza su vulnerabilidad.

A pesar de todo, la ilusión por el coche autónomo es inconmensurable. Todo aquel que no siente placer conduciendo desea fervientemente optar a uno de estos vehículos. De hecho, seis de cada diez conductores españoles compraría un coche autónomo, aunque reconociendo su preocupación por la seguridad de los dispositivos. Nissan estima que los coches sin conductor contribuirán con un 0,15% a la tasa de crecimiento anual de Europa en las próximas décadas, con lo que el producto interior bruto europeo será un 5,3% más alto en el año 2050 que en la actualidad. El coche autónomo tiene cinco niveles de automatización, segun la Sociedad de Ingenieros de la Automoción (SAE).

Nivel 1: Asistencias a la conducción

Dentro de unos límites, el vehículo empezará a asumir el control de ciertas tareas como pueden ser por ejemplo la dirección para aquellos coches que equipen asistente al mantenimiento del carril o los controles de velocidad (adaptativos o no). Pese a que es capaz de captar información del entorno, como la posición de otros vehículos o la señalización (horizontal o vertical), el sistema siempre delegará en el humano la decisión final a tomar en cada momento, por lo que se requiere una supervisión total y constante. Estos asistentes están pensados para comenzar a hacer los viajes un poco más cómodos y menos tediosos. Simplemente son una ayuda para mejorar la experiencia a los mandos de los vehículos que los equipan.

Nivel 2: Automatización parcial

El vehículo es capaz de actuar de forma independiente dentro de unos escenarios controlados. Los sistemas de esta categoría pueden realizar una o varias tareas antes realizadas por el conductor de forma simultánea.

Nivel 3: Automatización condicionada

A partir del tercer nivel de automatización nos encontramos con una diferencia fundamental con respecto a los anteriores y es que el sistema, además de asumir las labores básicas del manejo del vehículo, puede monitorizar el entorno para saber cómo responder ante ciertos imprevistos. Como si fuera capaz de pensar por sí mismo, este nivel de automatización podrá tomar la decisión más apropiada, cambiarse de carril y frenar para evitar colisionar con otro vehículo que cruce nuestra trayectoria. El humano sigue siendo un elemento necesario porque el sistema puede requerir de su intervención en determinados momentos en los que el software no es capaz de actuar.

Nivel 4: Alta automatización

No se necesitará la intervención humana en ningún momento. Controlarán el tráfico y las condiciones de todo el entorno, definirán la mejor ruta y sabrán responder ante cada situación. El humano empieza a ser prescindible y el coche reaccionará de la manera correcta siempre y cuando no se ponga en riesgo la seguridad de los ocupantes.

Nivel 5: Automatización total

El nivel 5 significa la deshumanización total de la conducción. Nos montaremos en nuestro coche, diremos el destino y podremos aprovechar el tiempo trabajando, leyendo o jugando con nuestros hijos.

Fotos

Vídeos