Diario Vasco

Disfrutar de una conducción sosegada y muy placentera

Disfrutar de una conducción sosegada y muy placentera
  • CONTACTO: BMW 420d CABRIO

  • Este modelo es un cochazo. Planito, pegadito al suelo, afilado, sin precisar ruedas grandes o un motor mega potente para disfrutarlo a tope

Su línea seduce desde cualquier punto de vista, con cierto aspecto feroz que se remarca con los grupos ópticos delanteros, muy rasgados, lo mismo que en la zaga donde también se estrechan los pilotos traseros, y un parachoques que gana volumen y voluptuosidad, con capota o sin ella.

El interior es marca de la casa, y no se regatea la calidad, con unos ajustes y una legibilidad impresionante, sin fallos por ningún lado. Se nota que es Premium a la legua.

El hecho de circular descapotado es uno de los mayores, sino el mayor, aliciente de este tipo de coches. Se puede descapotar en marcha aunque no se puede pasar de 18 km/h para poder efectuar la operación. Con un solo botón, situado algo escondido, casi debajo de la parte superior de la guantera central, se puede accionar el sistema, que en 20 segundos según la marca capota o descapota el coche. Por otro lado, la insonorización es exquisita, y es difícil apreciar por la rumorosidad de que estamos enun descapotable. Existe un deflector de viento, que se coloca tras los asientos delanteros, pero hay que pagar 494 euros y montarlo a mano.

El 420d Cabrio probado contaba con el sistema que regula el chasis y diversos componentes en función del tipo de conducción, denominado Driving Experience Control. En este caso, modo Sport, modo Comfort y modo EcoPro, que se pueden elegir en función de cómo se quiera conducir. Lógicamente, la conducción placentera de este descapotable no invita a exprimir los 184 CV del propulsor de dos litros, y eso que salen a relucir cuando se necesitan, con un buen par motor que permite adelantamientos solventes y poco problemáticos. Después de circular por todo tipo de carreteras, el consumo medio ha superado por poco los 5,5 litros a los 100, y el 99 por ciento del tiempo el BMW ha ido a cielo abierto. No es el más potente, pero si se disfruta mucho.

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