Sonrisas olímpicas en el regreso a casa

Los deportistas españoles aterrizaron en Madrid alegres y satisfechos entre el tumulto de los medios de comunicación y se sus familiares

A.GUTIÉRREZ MADRID
Eli Pinedo, jugadora de la selección española de balonmano, enseña su medalla. / EFE/
Eli Pinedo, jugadora de la selección española de balonmano, enseña su medalla. / EFE

Todos cortados por el mismo patrón, los deportistas españoles se desplegaron por la Terminal 4 del Aeropuerto de Madrid-Barajas con una amplia sonrisa en la cara. El grueso de la delegación española que ha participado en los Juegos Olímpicos de Londres salió a cuenta gotas por la puerta de llegada. Sus familiares les esperaron ansiosos para poder felicitar en persona a aquellos que no tenían que enlazar con otros vuelos para alcanzar sus destinos deseados.

'No hay esfuerzo sin recompensa', rezaba una gran pancarta preparada para recibir a algunas de las integrantes del equipo femenino de waterpolo. Sus padres y amigos fueron los más entregados a los cánticos y con los ojos más brillantes: sus chicas habían acudido por primera vez a unos Juegos y habían ganado la medalla de plata. «Sabe a oro», dijo Pilar Peña, mientras miraba el metal que le colgaba del cuello, a sus ojos, más amarillento de lo que realmente era.

Su compañera, Laura Ester, reconoció no haberse separado de la presea desde que se la entregaron. «No vaya a ser que me la roben o la pierda», bromeó sin parar de hacerse fotos con todo aquel que se lo pedía. Todas las jugadoras de waterpolo coincidieron en lo inolvidable de su experiencia, en la sorpresa que les produjo tanta atención mediática y en la reivindicación de una mayor atención no solo durante los Juegos, sino en los cuatro años anteriores.

Las mujeres fueron en los Juegos Olímpicos las protagonistas españolas al conseguir 11 medallas de las 17 en total. Un éxito en el que participaron también las 'guerreras' del balonmano, medalla de bronce. «Ha sido muy difícil y no sé si volveremos a conseguirlo» dijo Marta Mangué, mientras bajaba la vista al suelo, como si aún no lo hubiera conseguido y acabara de fallar una clara ocasión de gol. La lateral de la selección española reconoció que los focos de unos Juegos Olímpicos pasaron factura en su debut ante Corea del Sur, aunque después consiguieron recuperarse.

El primer partido, la llegada a Londres y la Villa Olímpica, fueron en un inicio condicionantes negativos, pero no al final. Su entrenador, Jorge Dueñas, aseguró que para conseguir la medalla habían sufrido «muchísimo». «Ha sido algo épico, sobre todo la forma de recuperarnos después de perder en semifinales», comentó el técnico a la carrera, ya que le estaban esperando.

Tanto el entrenador como las jugadoras quisieron destacar la importancia de conseguir una medalla olímpica para ayudar así al balonmano que, tanto en categoría masculina como femenina, atraviesa por malos momentos en España. «Espero que con este éxito, la gente se anime y nos ayude», pidió Eli Pinedo, extremo de la selección.

Craviotto, la estrella

Otras de las chicas que volvieron satisfechas de su actuación fueron las del equipo de gimnasia rítmica. Cuartas en Londres, mostraron su orgullo por quedarse a un paso del podio, pero sobre todo por el trabajo bien hecho. Una de las integrantes, Loreto Achaerando, remitía a Río de Janeiro 2016: «Vendremos con medalla si seguimos igual».

En el plano masculino, Saúl Craviotto, medalla de plata en K 1 200 metros, fue el primero en recibir los flashes de los fotógrafos. Mas dado a las cámaras, después de su oro en Pekín 2008, enseñó el metal que llevaba al cuello con sonrisas y saludos para todos. «Tengo 27 años y puede que a Río de Janeiro llegue mejor aún», reconoció optimista ante la posibilidad de acudir a sus terceros Juegos Olímpicos. «Por esta medalla me haré otro tatuaje -lleva el logo de Pekín en el brazo derecho- aunque no sé dónde porque no me quedan más brazos», bromeó el piragüista.

Quizás la selección española de baloncesto era la más triste a su llegada, aunque según Víctor Claver «la medalla de plata ahora no se valora, pero se hará en el futuro». Rudy Fernández habló de los «dos minutos» que Estados Unidos aprovechó para escaparse en el marcador, y Calderón del mayor «respeto» que el 'Dream Team' les tiene ahora.

Caras felices, abrazos y alguna que otra lágrima pusieron el punto final a los Juegos Olímpicos de Londres. La mayoría de ellos regresarán a sus vidas anónimas y días de duro trabajo que volverán a tener la repercusión suficiente dentro de cuatro años.

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