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Bronce desde la extenuación

Las de Jorge Dueñas ganaron una medalla histórica en la segunda prórroga a las asiáticas

12.08.12 - 12:31 -
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Bronce desde la extenuación
Jessica Alonso (iz) y Verónica Cuadrado celebran la victoria./AFP
Las 'guerreras olímpicas' ya son de bronce. De bronce olímpico, porque de bronce mundial ya lo eran. En el partido más complicado, más sufrido, más duro de todo el campeonato, las chicas de Jorge Dueñas mostraron la cara más valiente, más ardorosa y más emocionante del deporte. La cara del equipo que nunca pierde la fe en sí mismo; la cara del grupo que se apoya siempre aunque las cosas parezcan perdidas; la cara de quienes creen en lo que hacen,creen en quien les dirige y funcionan como una unidad única, sin estridencias y sin bocinazos. Las guerreras españolas son de bronce porque en semifinales perdieron su identidad. El oro era su metal, por juego, por cohesión, por riqueza táctica y por disciplina defensiva. Pero se lo quedó otro equipo. De la derrota en semfinales, sacaron las españolas la fuerza mental necesaria para resistir dos prórrogas ante un equipo tan estresante y correoso como el coreano.
Dos tiempos extras en los que apareció Ciobanu para detener 3 lanzamientos de siete metros en momentos vitales. O en los que Macarena Aguilar se puso todo el equipo a la espalda para encontrar el resquicio, el hueco, el milimétrico espacio por el que desbrozar la tupida defensa asiática. Fueron la cara visible de una escuadra que agotó los objetivos. Agotadas después de siete partidos y 75 minutos, las españolas fiaron todo en los cinco minutos de la segunda parte de la próoroga a su punto más fuerte: la defensa. Y Corea se colapsó y en lanzamientos desesperados se le fue la medalla.
Tardó España en entrar en el partido. Como si el peso de la derrota ante Montenegro siguiera aún navegando por el interior del cerebro de las jugadoras. Fue un mal comienzo. Ni la defensa estaba activa, ni el ataque era fluido, ni Silvia Navarro paraba balones. Demasiadas facilidades para las coreanas, que mediada la primera parte acumulaban cuatro goles de ventaja y parecían tener controlado el partido. Pero no, no fue así.
Jorge Dueñas solicitó un tiempo muerto. “Calma”, pidió a sus jugadoras. No se trata de llegar y lanzar, insistió. El vizcaíno reclamó a sus jugadoras que chocaran y volvieran a empezar, que se quitaran la ansiedad por compensar la desventaja que llevaban en el marcador. Y sus chicas, obedientes, se aplicaron a la tarea. Un 6-1 de parcial en los segundos quince minutos volteó el marcador y, lo que es más improtante, marcó el camino. España empezó a cerrar huecos en defensa gracias a la velocidad para desplazarse lateralmente y tapar de esa manera los espacios que trataban de crear las suecoreanas con la circulación rápida y con los cruces. Y en ataque, por fin, comenzó a dar signos de presencia el juego sin balón, esa extraordinaria capacidad de gente como Macarena Aguilar o Marta Mangué para arrancar en el momento exacto para recibir el pase en ventaja sobre la defensa. El camino hacia el bronce empezaba a trazarse, pero era necesario rematar la faena en la segunda mitad.
Y la segunda mitad prosiguió con el guión trazado en la primera mitad. El único elemento discrepante fueron Oleson y Pedersen, los colegiados, empecinados en medir las sanciones de manera distinta en un área y en otra. Una labor de zapa eficaz y sibiliana que acabó dando a las asiáticas el aire que necesitaban, porque dejaron sin señalizar un flagrante siete metros a favor de España en la última jugada. Una falta sobre Begoña Fernández que, hasta ese momento, habían señalado siempre.
Pero las de Dueñas hicieron abstracción del mal necesario que eran los árbitros, se asentaron en la defensa, sacaron fuerzas de no se sabe donde para mover deprisa el balón y fueron cavando golpe a golpe los escalones que conducen al tercer escalóndel podio. Las surcoreanas, que necesitan la fuerza para compensar su menor peso en los choques, buscaban el aire en cada jugada, en cada falta. Colapsadas por el ácido láctico y la defensa hispana, las asiáticas empezaron a entregar la cuchara. España inició los Juegos cayendo ante Corea y los acabó ganando. Dulce final.
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